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Un motorista resulta herido tras chocar con un corzo en Pamplona, una especie implicada en miles de accidentes cada año

ABUNDANCIA-CORZOS-VALENCIA

© Shutterstock

Los accidentes de tráfico provocados por fauna silvestre continúan siendo una realidad cada vez más frecuente en las carreteras españolas. El último episodio se ha producido en Pamplona, donde un motorista resultó herido leve después de colisionar con un corzo que irrumpió repentinamente en la calzada durante la mañana del pasado viernes.

El animal apareció de forma inesperada en la vía y el conductor no pudo evitar el impacto. Como consecuencia de la colisión, cayó de la motocicleta y tuvo que ser atendido por los servicios de emergencia desplazados al lugar. Afortunadamente, las lesiones sufridas fueron de carácter leve.

Más allá del accidente concreto, el suceso vuelve a poner de actualidad el problema que representan los corzos (Capreolus capreolus) para la seguridad vial en buena parte del territorio nacional. Se trata de la especie silvestre más frecuentemente implicada en accidentes de tráfico en España, por delante de jabalíes, ciervos u otros ungulados.

El corzo, protagonista de miles de accidentes cada año

La extraordinaria expansión que ha experimentado el corzo en las últimas décadas ha permitido que hoy esté presente en prácticamente toda la mitad norte peninsular y en numerosas zonas del centro y sur de España donde hace apenas unas décadas era inexistente o muy escaso.

Ese crecimiento poblacional ha traído consigo una mayor interacción con las infraestructuras viarias. Los desplazamientos diarios de los animales, especialmente durante los periodos de celo, dispersión juvenil o búsqueda de alimento, incrementan notablemente el riesgo de atropello.

Un corzo con borra fotografiado en plena noche. ©Shutterstock

Los expertos coinciden en que los corzos presentan un comportamiento especialmente imprevisible cuando cruzan una carretera. En muchas ocasiones irrumpen a gran velocidad desde la vegetación próxima a la vía y pueden cambiar bruscamente de dirección, dificultando cualquier maniobra evasiva por parte de los conductores.

La situación resulta especialmente peligrosa para los usuarios de motocicletas, ya que incluso impactos a velocidades moderadas pueden provocar caídas con consecuencias graves.

Un problema ligado a la expansión de la especie

El accidente ocurrido en Pamplona vuelve a poner de manifiesto una realidad bien conocida por los cazadores: el éxito poblacional del corzo ha multiplicado también su presencia en las carreteras. La especie ha colonizado durante las últimas décadas amplias zonas del territorio nacional, aumentando inevitablemente los encuentros con vehículos.

Los atropellos forman ya parte del día a día en muchas comarcas corceras, especialmente en áreas donde las vías de comunicación atraviesan zonas agrícolas, manchas forestales y corredores naturales utilizados habitualmente por los animales.

La gestión cinegética sigue siendo una herramienta fundamental para mantener poblaciones equilibradas, pero la elevada movilidad del corzo y su capacidad de adaptación hacen que estos accidentes continúen produciéndose incluso en territorios sometidos a aprovechamiento cinegético regular.

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