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La montería y la rehala avanzan para ser Bien de Interés Cultural en Castilla-La Mancha

Una cazadora en una montería en Castilla -La Mancha.

Una cazadora en una montería. © Carlos Vignau

La montería y la rehala en Castilla-La Mancha han dado un nuevo paso en su camino hacia el reconocimiento como Bien de Interés Cultural (BIC) tras una reunión celebrada en Toledo entre representantes institucionales y entidades del sector cinegético. El encuentro, en el que participó el Real Club de Monteros, consolida el respaldo político necesario para avanzar en un proceso que lleva meses gestándose y que ya cuenta con apoyos clave en la región.

Un nuevo impulso institucional en Toledo

La reunión, en la que estuvo presente la presidenta del Real Club de Monteros, Carmen Basarán, ha servido para reforzar el compromiso de distintas administraciones con la declaración de la montería y la rehala como patrimonio cultural. El encuentro ha contado con la participación del vicepresidente de la Diputación de Toledo, Joaquín Romera, junto a representantes de las principales entidades cinegéticas de Castilla-La Mancha.

Este paso se suma al respaldo ya expresado por la Diputación de Ciudad Real, lo que evidencia una creciente alineación institucional en torno a una iniciativa que busca proteger y poner en valor una de las formas de caza más representativas del país. El objetivo es lograr el reconocimiento oficial de estas prácticas no solo por su dimensión cinegética, sino también por su relevancia histórica, social y económica.

Un montero. © Esperanza Vielva

Tradición cinegética con identidad propia

La montería y la rehala constituyen una forma de caza profundamente arraigada en Castilla-La Mancha, con características únicas que la diferencian de otros modelos cinegéticos a nivel internacional. Su estructura, desarrollo y valores asociados la convierten en una expresión cultural ligada al mundo rural, transmitida de generación en generación.

Más allá de la actividad cinegética, estas prácticas representan un legado que forma parte de la identidad de muchas zonas de la región, con un impacto directo en la economía local y en la conservación del medio natural. En este contexto, la declaración como Bien de Interés Cultural pretende garantizar su protección frente a los retos actuales y futuros.

Un proceso ligado al pacto por la caza

La iniciativa se enmarca dentro del Pacto por la Caza firmado en mayo de 2023 en Castilla-La Mancha, un acuerdo que implicó a representantes políticos y al sector cinegético con el objetivo de asegurar el futuro de la actividad en la comunidad. Este documento sentó las bases para impulsar medidas de reconocimiento, protección y promoción de la caza como elemento clave del medio rural.

Durante la reunión celebrada en Toledo se ha insistido en la necesidad de avanzar en ese compromiso, subrayando la importancia de dotar a la montería y la rehala de un respaldo legal que reconozca su valor cultural. El proceso continúa abierto, pero el respaldo institucional creciente sitúa la declaración como BIC en una fase cada vez más avanzada.

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