Una montería de jabalíes en la Sierra de Huelva, con cortaderos llenos de emoción, rehalas trabajando al límite y grandes navajeros apareciendo cuando menos se esperan. Así arranca una jornada cinegética que reúne todos los ingredientes que buscan los aficionados a la caza del jabalí en montería: abundancia de animales, monte duro, lances rápidos y la incertidumbre de no saber qué cochino puede cruzar el puesto en cualquier momento.
Desde las primeras luces del día, el equipo de Hunters Hispania se traslada hasta Cortegana, en pleno corazón de la sierra onubense, para documentar una montería celebrada en la finca de los hermanos Menguiano. El escenario es uno de esos enclaves que conservan intacta la esencia de la montería tradicional española, donde los jabalíes encuentran refugio en espesos encames y obligan a perros y cazadores a dar lo mejor de sí mismos.
Una montería de auténticos jabalíes salvajes
La jornada está centrada exclusivamente en el jabalí (Sus scrofa), especie protagonista absoluta de una finca conocida por albergar ejemplares de gran calidad. Antes de ocupar los puestos, los organizadores advierten a los monteros de la elevada densidad de animales y de la dificultad para valorar algunos trofeos en apenas unos segundos. En este terreno, un cochino aparentemente modesto puede esconder unas defensas sorprendentes.
Una vez comienza la montería, los cortaderos empiezan a cobrar vida. Los disparos se suceden mientras los animales cruzan con rapidez entre la vegetación. Algunos lances terminan con éxito inmediato, mientras que otros obligan a esperar la confirmación de los perros o a seguir atentamente el comportamiento de los animales tras el disparo.
La tensión aumenta conforme avanzan las horas. Los monteros deben tomar decisiones rápidas ante animales que aparecen de forma repentina y desaparecen en cuestión de segundos. Los comentarios entre compañeros reflejan la mezcla de ilusión, nerviosismo y satisfacción que acompaña cada oportunidad.
El trabajo decisivo de las rehalas
Si algo queda claro durante esta jornada es la importancia de las rehalas. Los perros protagonizan algunos de los momentos más espectaculares del documental, adentrándose en un monte áspero y exigente para localizar y mover a unos jabalíes que conocen perfectamente el terreno.
Las imágenes muestran cómo los cochinos intentan aprovechar cualquier mancha de vegetación para escapar de la presión de los perros. Muchos de ellos aguantan hasta el último momento antes de romper hacia los cortaderos, generando lances vibrantes que mantienen la emoción constante durante toda la mañana.
La bravura de estos animales queda patente en numerosos episodios. Algunos grandes machos consiguen retrasar su salida hasta los últimos compases de la montería, demostrando por qué el jabalí salvaje sigue siendo una de las especies más admiradas por los cazadores españoles.
Grandes navajeros para cerrar una jornada inolvidable
Cuando la montería se acerca a su final, el monte aún guarda una última sorpresa. Un espectacular macareno atraviesa los cortaderos ofreciendo uno de los lances más emocionantes del día. Finalmente, Antonio consigue abatirlo y completar un cupo que resume perfectamente el nivel de la jornada.
Durante el tradicional momento de las fotografías y el marcaje de las reses, los participantes destacan la calidad de varios navajeros cobrados y el éxito de una gestión cinegética desarrollada durante años. Los resultados hablan por sí solos: numerosos jabalíes abatidos, varios trofeos destacados y la satisfacción compartida por todos los asistentes.
La montería concluye entre felicitaciones, recuerdos y conversaciones sobre los mejores lances del día. Una jornada que demuestra que la auténtica emoción de la caza no reside únicamente en el resultado final, sino en cada instante vivido en el monte, siguiendo el rastro de unos animales salvajes que continúan poniendo a prueba la pasión y el esfuerzo de quienes los persiguen.

