El embalse de Alcollarín, situado en la provincia de Cáceres, era hasta hace pocos meses un enclave clave para la pesca deportiva, la observación de aves acuáticas y el desarrollo del turismo rural en la zona. En mayo estaba al máximo de su capacidad, con 50 hectómetros cúbicos —50 millones de litros— de agua que sostenían un ecosistema equilibrado, donde convivían especies autóctonas como el barbo con una amplia variedad de aves que habían hecho del lugar su residencia permanente.
Sin embargo, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), a través de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, decidió vaciar por completo el embalse. El objetivo oficial: erradicar la Pseudorasbora parva, un ciprínido invasor originario de China que llevaba años asentado en sus aguas y que, según los técnicos, se había extendido aguas abajo hasta colonizar el río Alcollarín, el Ruecas y el Guadiana.
@jara_y_sedal Desastre ecológico en Cáceres: el vaciado del embalse de Alcollarín para eliminar una especie invasora termina multiplicando el problema y dejando miles de peces muertos. 🐟💀 #Cáceres #MedioAmbiente #Noticias #Embalse #PecesMuertos #DesastreEcologico #MITECO #Naturaleza #Ecología #Cazaflix #PseudorasboraParva #RíoGuadiana #España ♬ sonido original – Jara y Sedal
Un plan fallido desde el inicio
La operación, que según los vecinos ha costado más de un millón de euros, se presentó como una solución definitiva. Para evitar la expansión del pez invasor, se instalaron redes en puntos estratégicos durante el vaciado, con la intención de capturar a los ejemplares antes de que llegaran a otros tramos de los ríos.
Pero el resultado distó mucho de lo previsto. Las redes fueron incapaces de contener el flujo de peces durante las fases más críticas y, como explica Paco Castañares, «el vaciado se ha hecho tan mal que lo único que han conseguido es liberar a cientos de miles de ejemplares hacia aguas abajo, agravando el problema en lugar de resolverlo». Para este veterano ambientalista, el caso de Alcollarín es «el ejemplo perfecto de cómo una gestión deficiente puede transformar un problema localizado en una catástrofe ambiental a gran escala».
Un paisaje desolador y un hedor insoportable
Hoy, el embalse presenta una imagen desoladora: completamente seco, con el lecho cubierto de peces muertos, incluidos numerosos barbos y otras especies autóctonas. El hedor de la descomposición, sobre todo con viento de componente este o noreste, llega hasta el núcleo urbano de Alcollarín y se percibe incluso en pueblos cercanos.
La mortandad masiva no solo ha afectado a los peces, sino que ha expulsado a las aves acuáticas que utilizaban el embalse como hábitat estable. Con ellas desaparece también un atractivo turístico que había contribuido al dinamismo económico de la comarca. «Primero nos quitaron las tierras con la construcción de la presa, luego la pesca, y ahora el embalse entero», lamenta un vecino.
Indignación vecinal y dudas legales
En Alcollarín, Zorita y otras localidades cercanas, la indignación es generalizada. Se habla de “atentado medioambiental” y se cuestiona si esta actuación respeta la Ley de Conservación de la Naturaleza, que prohíbe expresamente el uso de métodos masivos y no selectivos para la eliminación de fauna silvestre.
Varios vecinos y pescadores coinciden en que, si bien la Pseudorasbora parva supone una amenaza real para las especies autóctonas, existen alternativas menos destructivas y más selectivas para controlarla. También reclaman que se revisen las normativas que limitan la pesca de especies invasoras, permitiendo su captura masiva para reducir su población sin poner en riesgo a la fauna autóctona.
Una llamada a la acción
El caso de Alcollarín ha puesto en evidencia las carencias en la gestión de especies invasoras y ha reabierto el debate sobre cómo afrontar este problema en España. Mientras tanto, la imagen del embalse vacío y cubierto de peces muertos se ha convertido en un símbolo del fracaso de una operación que, según sus críticos, no solo no ha resuelto el problema, sino que lo ha empeorado.

