Cazaflix estrena el segundo capítulo de la nueva temporada de ‘Con la luna por testigo’, la serie que cada verano regresa al campo para mostrar la caza del jabalí durante algunas de las noches más intensas del año. Bajo el título ‘Jabalíes en la sombra’, este nuevo episodio vuelve a situar al espectador frente a uno de los grandes desafíos de las esperas nocturnas: intentar adelantarse a un viejo jabalí capaz de desaparecer en la oscuridad cuando todo parece preparado para su llegada.
Rubén sabe que el animal está en la zona. Conoce algunos de sus movimientos, ha estudiado el terreno y tiene una idea bastante aproximada de los lugares que frecuenta, pero localizar a un viejo macho nunca resulta sencillo. Las elevadas temperaturas, las interminables horas de espera y la capacidad de estos animales para detectar cualquier anomalía convierten cada noche en una nueva partida en la que el jabalí parece llevar siempre cierta ventaja.
Una de las primeras sorpresas llega cuando, después de varias horas aguardando, una silueta comienza a aproximarse al puesto. Durante unos instantes podría tratarse del animal que están buscando, pero la observación a través del equipo térmico permite comprobar que es una jabalina acompañada de sus crías. La correcta identificación del animal evita cualquier error y demuestra la importancia de observar con calma antes de tomar una decisión durante una espera nocturna.
Mucho más que sentarse a esperar un jabalí
El segundo capítulo muestra también todo el trabajo que existe detrás de una noche de espera. Israel y Marcos recorren el cazadero durante las horas de luz buscando rastros, zonas de encame, puntos de agua y cualquier señal que pueda ayudarles a comprender los movimientos de los animales durante los primeros golpes de calor del verano. Con las temperaturas disparadas, los jabalíes buscan las zonas más frescas y permanecen durante buena parte del día refugiados en lugares donde encuentran sombra y tranquilidad, aunque al caer la noche vuelven a desplazarse hacia las áreas donde pueden alimentarse y encontrar agua.
Ese recorrido por el campo sirve además para mostrar una de las ideas que atraviesan todo el episodio: la importancia de aprender a interpretar el terreno. Una huella, un árbol utilizado como rascadero, una baña o un paso apenas perceptible pueden proporcionar más información de la que parece. Es un conocimiento que no se adquiere de un día para otro y que requiere pasar muchas horas en el monte observando, equivocándose y aprendiendo de quienes llevan toda una vida siguiendo los movimientos de los animales.
La caza que pasa de padres a hijos
La transmisión de conocimientos entre generaciones ocupa un lugar especialmente importante en ‘Jabalíes en la sombra’. El episodio recuerda cómo muchos cazadores comenzaron acompañando a sus padres cuando apenas eran unos niños, caminando detrás de ellos y tratando de comprender cómo eran capaces de interpretar un paisaje que para unos ojos inexpertos parecía no ofrecer ninguna pista. Aquellas jornadas acababan convirtiéndose en una escuela en la que las enseñanzas rara vez llegaban mediante largas explicaciones, sino observando gestos, decisiones y pequeños detalles que terminaban quedándose grabados para siempre.
Marcos vive ahora algunas de sus primeras noches de espera y experimenta sensaciones que resultarán familiares para cualquier cazador que comenzase de la mano de su padre. El silencio del campo, los sonidos que aparecen cuando desaparece la luz, la incertidumbre provocada por cualquier movimiento y la sensación de tener al lado a alguien que transmite seguridad forman parte de una experiencia difícil de explicar a quien nunca la haya vivido. Esa relación entre padre e hijo se convierte así en uno de los hilos conductores de un capítulo en el que la caza aparece no solo como una forma de gestionar las poblaciones de jabalí, sino también como un patrimonio de conocimientos y vivencias transmitido entre generaciones.
Tecnología y conocimientos tradicionales para cazar en la oscuridad
Durante las esperas, los protagonistas utilizan diferentes equipos térmicos que permiten localizar e identificar los animales cuando la oscuridad ya impide hacerlo a simple vista. Entre ellos aparece el Vista H50R, un monocular equipado con telémetro que cobra especial importancia en un escenario donde los jabalíes pueden aparecer a distancias muy diferentes. Conocer con precisión los metros que separan al cazador del animal resulta determinante cuando llega el momento de valorar un posible lance y evitar errores derivados de una estimación incorrecta de la distancia.
Sin embargo, el capítulo deja claro que disponer de tecnología no sustituye al conocimiento del campo. Durante el recorrido por el cazadero aparecen también algunos de esos pequeños secretos que los cazadores han aprendido durante generaciones, como la atracción que sienten los jabalíes por determinados árboles impregnados de resina de pino, contra los que disfrutan restregándose. Son pistas que permiten comprender mejor su comportamiento y que recuerdan que cámaras de fototrampeo, térmicos y telémetros son herramientas extraordinariamente útiles, pero funcionan mucho mejor cuando quien las utiliza sabe interpretar lo que sucede sobre el terreno.
Los jabalíes entran al cereal y Rubén tiene su oportunidad
Cuando cae definitivamente la noche, la tranquilidad de la espera se rompe. Una piara aparece en las terrazas de cereal y comienza a alimentarse en los cultivos. Rubén observa a los animales y selecciona un ejemplar joven que no va acompañado de crías. La oportunidad parece clara, pero la distancia ronda los 200 metros y cualquier pequeño error puede resultar decisivo. En el momento del disparo se precipita y aprieta el gatillo de manera brusca, provocando que la bala se marche alta y que la oportunidad termine sin el resultado esperado.
La detonación hace desaparecer momentáneamente a los animales, pero los cazadores deciden permanecer en el puesto. Saben que el alimento disponible en aquellos campos ejerce una enorme atracción sobre los jabalíes y que no sería extraño que volvieran a intentarlo. La paciencia acaba teniendo premio y, cuando la luz prácticamente ha desaparecido por completo, los animales regresan al cereal pese al estruendo del disparo anterior. Rubén vuelve entonces a tener delante una oportunidad, aunque esta vez el reto es todavía mayor porque la distancia alcanza aproximadamente los 225 metros.
Una segunda oportunidad a 225 metros
Rubén vuelve a preparar el disparo, pero ahora tiene muy presente el error cometido anteriormente. En lugar de precipitarse, comienza a presionar el gatillo de forma progresiva mientras mantiene la referencia sobre el animal hasta que el disparo termina sorprendiéndole. Es uno de los momentos de mayor tensión del capítulo y resume perfectamente la dificultad de estas esperas, en las que después de horas sin que ocurra absolutamente nada todo puede decidirse en apenas unos segundos.
La secuencia sirve también para recordar que el éxito en la caza nocturna del jabalí depende de muchos más factores que simplemente encontrarse en el lugar adecuado. La elección del animal, la distancia, la posición, la tranquilidad en el momento decisivo y la capacidad para controlar los nervios son fundamentales. Cada error proporciona además una enseñanza que puede resultar determinante en la siguiente oportunidad, una filosofía que recorre todo el episodio y que los protagonistas resumen en tres ingredientes fundamentales para aprender a esperar jabalíes: escuchar a quienes llevan muchos años haciéndolo, pasar muchas noches en el campo y equivocarse.
El viejo jabalí continúa moviéndose en la sombra
Por encima de todo lo sucedido durante la noche continúa planeando la presencia del gran protagonista de esta historia: ese viejo jabalí al que llevan tiempo intentando adelantarse. Los cazadores saben que está allí, conocen algunas de sus costumbres y continúan buscando el momento en el que cometa el error que permita encontrarse finalmente con él. Pero un animal que ha conseguido alcanzar una edad avanzada lo ha hecho precisamente porque ha aprendido a sobrevivir y a evitar situaciones que otros ejemplares no fueron capaces de superar.
Esa búsqueda convierte la espera en algo más que permanecer sentado aguardando la aparición de un animal. El viejo jabalí termina ocupando los pensamientos del cazador, que repasa una y otra vez sus movimientos e intenta imaginar qué hará durante la siguiente noche. La caza se transforma entonces en una batalla silenciosa contra el propio cansancio, el sueño, la frustración y la pérdida de paciencia, pero también en un enfrentamiento basado en el respeto hacia un animal que ha conseguido imponerse durante años a cuantos peligros ha encontrado.
‘Jabalíes en la sombra’, el segundo capítulo de la nueva temporada de ‘Con la luna por testigo’, ya está disponible en Cazaflix.

