Icono del sitio Cazaflix

Los halcones peregrinos de Burgos cazan 750 palomas al año por pareja

Halcón peregrino

Halcón peregrino. © Shutterstock.

En la cubierta del hospital Divino Valles de Burgos (Burgos) hay una pareja de halcones peregrinos que resuelve, a su manera, uno de los problemas más repetidos en las quejas vecinales de cualquier ciudad española: el exceso de palomas. Esa pareja caza una media de dos palomas al día, lo que arroja un cálculo de unas 750 palomas al año. El dato se presentó esta semana en la Comisión de Medio Ambiente del Ayuntamiento, a petición del PSOE, como parte del balance del proyecto de reintroducción de esta rapaz que la Concejalía de Medio Ambiente puso en marcha en 2023.

El programa, conocido como Hacking Halcón Peregrino Burgos, persigue dos objetivos desde su origen: recuperar una especie que llegó a desaparecer de la ciudad y aprovechar su instinto depredador para frenar la población de palomas domésticas y bravías. Según los datos trasladados en la comisión municipal, ambos propósitos se están cumpliendo, aunque con matices que conviene desgranar antes de dar el proyecto por cerrado.

De 35 ejemplares contabilizados a 11 supervivientes

Desde que arrancó la iniciativa se han contabilizado 35 halcones peregrinos, entre sueltas y pollos nacidos ya en libertad, de los que hoy sobreviven 11. El resto ha ido cayendo por distintas causas, entre las que el Ayuntamiento cita las electrocuciones y los choques contra objetos, dos de los riesgos que más castigan a esta especie cuando se mueve en entornos urbanos y periurbanos, donde conviven con tendidos eléctricos, cristaleras y tráfico aéreo de otras aves.

La reproducción, de momento, ha dado siete pollos. La pareja instalada en el Divino Valles sacó adelante cuatro, mientras que una hembra procedente del propio proyecto, que acabó asentándose en Palencia (Palencia), se emparejó con un macho silvestre en el parque del Arlanza y crio otros tres. Es, en la práctica, la prueba de que el método funciona más allá de los límites administrativos del municipio donde se libera a los ejemplares.

Qué es exactamente el «hacking» y por qué se usa con esta rapaz

El hacking, o crianza campestre, es la técnica sobre la que se sostiene todo el proyecto. Consiste en criar los pollos en cautividad y trasladarlos después a una caja situada en un punto alto y seguro de la ciudad, como la cubierta de un hospital o de un museo. Allí se les sigue alimentando sin contacto humano directo, de forma que no se acostumbren a la presencia de personas ni pierdan el instinto de caza. Cuando llega el momento, se abre la caja y los jóvenes halcones empiezan a volar y a cazar sin que nadie les haya enseñado nada: lo hacen por puro instinto.

La lógica de fondo es la filopatría, la tendencia de estas aves a volver a reproducirse cerca de donde fueron liberadas. Por eso se eligen edificios altos: funcionan como sustitutos de los cortados rocosos que el halcón peregrino usa de forma natural para anidar, algo que en Burgos no ocurría desde hacía décadas, ya que el último nido conocido en la ciudad se remontaba a la catedral varias décadas atrás. Los pollos que se introducen en los cajones proceden de parejas reproductoras que nacen y viven en cautividad, nunca de ejemplares capturados en libertad.

Menos palomas donde hay halcón, aunque el efecto no está cuantificado al detalle

En cuanto al papel de controlador biológico, el balance municipal estima que los halcones han eliminado unas 2.250 palomas desde que comenzó su actividad de caza en la ciudad. El efecto, según los propios datos trasladados en la comisión, es más visible en las zonas donde los ejemplares están asentados de forma estable: el entorno del hospital Divino Valles y el del Museo de la Evolución Humana, donde además de las capturas directas la sola presencia del depredador altera el comportamiento de las bandadas de palomas.

Esa cifra agregada no equivale, conviene matizarlo, a un censo de la población total de palomas de la ciudad ni demuestra por sí sola una reducción sostenida a largo plazo del problema que motivó el proyecto. Lo que sí aporta es una referencia concreta de la presión que puede ejercer una pareja de rapaces instalada de forma permanente en un punto de la ciudad, algo que cualquier gestor de fauna urbana valorará como un dato de campo más que como una solución definitiva.

El PSOE pide continuidad y refuerzo de la Brigada de Plagas

El calendario previsto por el Ayuntamiento contempla liberar seis ejemplares más el próximo año y dar entonces por finalizado el programa. Frente a ese horizonte de cierre, el portavoz socialista, Josué Temiño, reclamó en la propia comisión que el proyecto continúe más allá de esa fecha y que se cubran las plazas vacantes de la Brigada de Plagas municipal, un refuerzo que vincula directamente a las quejas ciudadanas que siguen llegando por la presencia de palomas en distintos puntos de la ciudad.

La petición resume una tensión habitual en la gestión de fauna urbana: el halcón peregrino aporta un control biológico real y sin coste en productos químicos, pero no sustituye por completo a los mecanismos tradicionales de control de plagas, que dependen de recursos municipales como el personal de la propia Brigada.

Cámaras, redes y charlas para explicar el proyecto a los vecinos

El programa no se limita a la suelta de ejemplares. Cuenta con una página web donde se pueden seguir las cajas de hacking en las que viven los halcones mientras crecen, una cuenta de Instagram que documenta su evolución y charlas divulgativas abiertas a la ciudadanía, como las que se han celebrado en el Museo de la Evolución Humana. Esa vertiente educativa busca que los vecinos entiendan por qué conviene respetar los puntos donde anidan estas aves y qué riesgos afrontan los pollos en sus primeros vuelos sobre una ciudad llena de tendidos eléctricos y superficies acristaladas.

En el plano normativo, la tenencia, cría en cautividad y reintroducción de aves de presa en la comunidad está regulada por el Decreto 94/2003 de Castilla y León, que exige permiso de tenencia y condiciona el manejo de ejemplares a la autorización de la Dirección General del Medio Natural de la Junta de Castilla y León. Es el marco bajo el que se mueven los técnicos que gestionan el hacking burgalés, que trabajan con ejemplares autorizados, nunca con aves capturadas en libertad.

Con siete pollos nacidos, once supervivientes de treinta y cinco ejemplares contabilizados y una pareja que se ha convertido en depredadora habitual de palomas en pleno centro de Burgos, el proyecto deja un balance que combina conservación de una especie amenazada con un efecto tangible sobre la fauna urbana. La decisión de prolongarlo más allá del próximo año, o de dejarlo cerrado con las últimas sueltas previstas, queda ahora en manos del debate político municipal. Puede consultarse en Diario de Burgos la información original sobre el balance presentado en la Comisión de Medio Ambiente.

Salir de la versión móvil