La investigación se inició tras detectarse la existencia de un punto de venta de cocaína que operaba de forma continuada en distintas localidades de Liébana. Las primeras indagaciones llevaron a los agentes hasta una vivienda situada en el municipio de Cabezón de Liébana, a la que acudían consumidores para adquirir droga al menudeo, especialmente en Potes y su entorno.
A finales de noviembre, la Guardia Civil practicó registros simultáneos en esa vivienda y en otro inmueble del término municipal de Vega de Liébana. En ellos se intervinieron dosis de cocaína preparadas para la venta, cerca de 130 gramos de marihuana, una balanza de precisión con restos de estupefacientes y casi 5.000 euros en efectivo, presuntamente procedentes de la actividad ilícita.
Trofeos sin origen legal y munición intervenida
Durante el desarrollo de la operación, los agentes confirmaron sospechas previas relacionadas con la práctica de caza furtiva por parte de algunos de los investigados. En los registros se localizaron dos cabezas disecadas de rebeco y corzo, así como un cráneo con cornamenta de venado, de los que los implicados no pudieron acreditar su procedencia legal. Junto a estos trofeos se halló abundante munición, que también fue intervenida.
Estos hallazgos reforzaron la línea de investigación cinegética, al evidenciar una actividad continuada de captura ilegal de piezas de caza mayor en la comarca lebaniega.
Encargos de taxidermia ligados al furtivismo
Las pesquisas llevaron posteriormente hasta un taxidermista residente en Cantabria, que estaba trabajando sobre dos cabezas de corzo y un venado en forma de cráneo con cuernas. Según la investigación, estos animales procedían de acciones furtivas cometidas en Liébana y habían sido entregados para su preparación sin documentación que acreditase su origen.
Con las pruebas recopiladas, este mes la Guardia Civil procedió a la detención de dos de los hombres inicialmente arrestados por tráfico de drogas, imputándoles además su presunta implicación directa en la caza furtiva de los ejemplares intervenidos.
La operación pone de relieve la conexión entre delitos contra la salud pública y el furtivismo, así como el impacto que estas prácticas ilegales tienen sobre la gestión cinegética y la conservación de las poblaciones silvestres en zonas de alto valor natural como Liébana.

