Dos hombres vecinos de una localidad de la provincia de León están siendo investigados por el Seprona tras una actuación de la Guardia Civil en el término municipal de Molezuelas de la Carballeda (Zamora). El aviso llegó hace unos días de un agente medioambiental de la Junta de Castilla y León que, fuera de servicio, alertó de la posible presencia de cazadores furtivos en la zona, en plena época de berrea del ciervo.
Componentes del puesto de la Guardia Civil de Mombuey se desplazaron hasta el lugar y localizaron a los dos hombres, que alegaron estar simplemente observando ciervos. Sin embargo, dentro de su vehículo los agentes vieron una funda de rifle vacía y varios cartuchos sueltos, un detalle que no encajaba con una simple salida de observación de fauna.
Un rifle cargado escondido entre la maleza
El rastreo posterior del terreno llevó a los agentes a un hallazgo más comprometedor: oculta entre la vegetación apareció un arma larga rayada con visor, cargada y lista para disparar, junto a una caja con 11 cartuchos. Uno de los dos hombres reconoció ser el propietario del rifle y presentó la documentación del arma, pero tener el arma en regla no equivale a tener permiso para cazar en cualquier coto.
Según las gestiones realizadas por los agentes del Seprona de Puebla de Sanabria (Zamora), ambos carecían de autorización nominal del titular cinegético del coto donde fueron sorprendidos. El material intervenido —el rifle, la munición y los demás efectos— quedó retirado y depositado, y las diligencias se tramitan para su puesta a disposición judicial. La condición de investigado no implica culpabilidad: corresponderá a la instrucción determinar si hubo o no una acción de caza real y qué responsabilidad cabe atribuir a cada uno de los dos hombres.
Qué dice la ley de caza de Castilla y León sobre cazar sin permiso
En Castilla y León, la actividad cinegética se rige por la Ley 4/2021, de Caza y de Gestión Sostenible de los Recursos Cinegéticos, que dedica su título XI al régimen sancionador, estructurado en infracciones leves, graves y muy graves. Cazar sin la autorización del titular cinegético de un coto es uno de los supuestos que la norma contempla entre las conductas sancionables, aunque la calificación final —y el importe concreto de la multa— depende de las circunstancias de cada expediente, por lo que no corresponde anticipar aquí una cuantía para este caso.
El reglamento sancionador también prevé, en los supuestos más graves, la retirada de la licencia de caza y la inhabilitación temporal para volver a obtenerla, además de la indemnización por el valor de las piezas que pudieran haberse abatido de forma ilegal. En el caso de Molezuelas de la Carballeda no consta que se produjera ningún disparo ni que se llegara a cobrar pieza alguna, por lo que el episodio se centra, según la información disponible, en la tenencia del arma cargada y la falta de autorización del coto.
Cuando los hechos alcanzan cierta entidad, la vía administrativa puede no ser la única que se abra. El Código Penal recoge en su artículo 335 un delito contra la fauna para quien cace en terrenos ajenos sometidos a régimen cinegético especial sin el permiso de su titular, con penas que combinan multa e inhabilitación para el ejercicio del derecho de caza. Determinar si los hechos de Molezuelas encajan en esa vía penal o quedan en el terreno administrativo corresponderá a la instrucción judicial, no es algo que pueda darse por hecho a partir de lo conocido hasta ahora.
Otro antecedente reciente en la Sierra de la Culebra
La provincia de Zamora ya vivió una actuación similar en 2025. En aquel caso, ocurrido en el entorno de Boya, dentro de la Reserva Regional de Caza Sierra de la Culebra (Zamora), el Seprona investigó a un hombre después de que los celadores medioambientales de la Junta alertaran de un disparo en plena reserva. Los agentes lo localizaron escondido y tumbado en el paraje conocido como «Las Vacas» y le intervinieron un rifle con visor, cartuchería, un visor térmico, un telémetro, una cámara y un dron. Según esa investigación, el hombre carecía de licencia de caza, de precinto de caza mayor y de autorización del titular del coto, y las diligencias se remitieron al juzgado y a la Fiscalía de Medio Ambiente de Zamora por un presunto delito contra la flora y la fauna.
Ambos episodios son independientes entre sí, pero dibujan un patrón: la colaboración entre agentes medioambientales y guardia civil resulta decisiva para detectar el furtivismo, sobre todo en fechas de berrea y en zonas de alta densidad de ciervo como la Carballeda o la propia Sierra de la Culebra. También sirven para marcar distancia respecto a quienes cazan dentro de la legalidad: con licencia en vigor, autorización del titular del coto y piezas documentadas desde el primer momento. Esa trazabilidad, además de evitar sanciones, es la que sostiene el aprovechamiento posterior de la carne de caza, como recoge este reportaje de Cazaflix sobre cómo la carne de la Sierra de la Culebra gana presencia en la hostelería zamorana.
Cómo evitar una infracción durante una jornada de caza
Antes de salir al monte conviene revisar que la licencia de caza, el seguro obligatorio y la documentación del arma están en vigor y corresponden al terreno donde se va a cazar. También resulta imprescindible contar con una autorización clara del titular cinegético del coto, comprobar hasta dónde llegan sus límites y qué condiciones impone para esa jornada concreta: especie autorizada, modalidad, precintos si la especie los exige, horario y medios permitidos.
Una indicación verbal o un permiso antiguo no sustituyen la documentación exigible en el momento de la inspección; ante cualquier duda sobre los límites del coto o sobre si una especie está en veda, lo más prudente es consultar antes con el titular del terreno o con la administración competente. Conviene además transportar y custodiar el arma conforme a la normativa vigente, evitar llevarla cargada fuera de una acción de caza autorizada y atender sin discusión las indicaciones de guardas y agentes medioambientales. Si por error se entra en un terreno distinto al autorizado, lo razonable es descargar el arma, suspender la acción de caza y aclarar la situación con quien corresponda antes de seguir adelante.
La investigación abierta en Molezuelas de la Carballeda (Zamora) deberá aclarar ahora si los indicios iniciales se sostienen en las diligencias. Hasta entonces, conviene no perder de vista que se trata de una investigación en curso por una presunta conducta furtiva, no de una condena firme.

