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Un estudio avala que la caza puede ser clave para recuperar la tórtola europea si va ligada a la conservación del hábitat

Tórtola.

Tórtola. © Shutterstock

La recuperación de la tórtola europea podría pasar por un modelo en el que la actividad cinegética y la conservación caminen de la mano. Esa es la principal conclusión del estudio Ready for European turtle dove adaptive harvest management? Lessons learned from pilot trials in Extremadura (south-western Spain), publicado recientemente en la revista científica Journal for Nature Conservation y elaborado a partir de los resultados obtenidos en el proyecto PIRTE (Plan Integral para la Recuperación de la Tórtola) desarrollado en Extremadura.

La investigación concluye que condicionar las oportunidades de caza al cumplimiento de medidas de conservación del hábitat y de seguimiento científico constituye una herramienta eficaz para implicar a los gestores cinegéticos en la recuperación de la especie.

La conservación como requisito para poder cazar

El proyecto piloto, desarrollado entre 2020 y 2024, vinculó la autorización de jornadas de caza al cumplimiento de diferentes compromisos por parte de los titulares de los cotos, entre ellos la realización de censos de la especie y la aplicación de medidas de mejora del hábitat.

Los resultados respaldan esta estrategia. Según recoge el estudio, el 74 % de los cotos inspeccionados llevó a cabo actuaciones destinadas a favorecer a la tórtola europea, como la mejora de los puntos de agua, el incremento de la disponibilidad de alimento o la implantación de siembras específicas para la fauna cinegética.

Los cazadores aportaron más de 600 censos científicos

Uno de los aspectos más destacados del trabajo es el papel desempeñado por los propios cazadores en la recopilación de información científica.

Durante el desarrollo del proyecto se realizaron 665 censos de tórtola europea en 234 cotos, llevados a cabo por cazadores y gestores cinegéticos. Gracias a estos datos, los investigadores detectaron una tendencia creciente de las poblaciones entre 2021 y 2024 en el área de estudio.

El estudio ha sido desarrollado bajo la dirección científica de la Fundación Artemisan, con financiación de la Junta de Extremadura y la colaboración de la Federación Extremeña de Caza, la Universidad de León y la Universidad de Extremadura.

Carlos Sánchez, director de Investigación de Fundación Artemisan, destaca que los resultados confirman que «la conservación de las especies cinegéticas no puede desligarse de la gestión del territorio ni de las personas que trabajan y desarrollan su actividad en él».

Además, añade que la experiencia extremeña demuestra que «las oportunidades de caza, cuando se integran en un sistema de gestión adaptativa, pueden convertirse en un incentivo para conservar el hábitat, mejorar el conocimiento de las poblaciones y generar datos útiles para la toma de decisiones».

Tórtola. @Shutterstock

Extremadura, referente en la recuperación de la especie

Desde la Federación Extremeña de Caza, su presidente, José María Gallardo, ha valorado el respaldo de la Junta de Extremadura al proyecto desde sus inicios y ha asegurado que la comunidad autónoma «marcó el camino» para demostrar que la gestión cinegética puede convertirse en una herramienta fundamental para recuperar especies como la tórtola europea.

Durante el proyecto, la caza experimental se autorizó en 37 cotos, con una única jornada por temporada y la obligación de registrar todas las capturas mediante una aplicación móvil. Esta experiencia permitió comprobar también la utilidad de herramientas como el Precinto Digital de Caza, que facilita la obtención de información inmediata para investigadores y administraciones.

Decisiones basadas en datos y no en percepciones

Los autores del estudio insisten en que la recuperación de la tórtola europea debe apoyarse en información científica sólida y destacan el valor de los cazadores como auténticos «centinelas del campo», capaces de aportar datos continuos sobre la evolución de las poblaciones y del estado de los ecosistemas.

Asimismo, recuerdan que la mejora del hábitat sigue siendo una de las claves para garantizar el futuro de la especie. Incrementar la disponibilidad de alimento y agua, conservar zonas adecuadas para la reproducción y favorecer prácticas agrícolas compatibles con la biodiversidad son algunas de las actuaciones consideradas prioritarias.

Un modelo con aplicación en toda Europa

Los investigadores consideran que la experiencia desarrollada en Extremadura ofrece un modelo exportable para otros territorios de España y del resto de Europa. De hecho, los resultados obtenidos en el proyecto PIRTE han servido de base para respaldar el regreso de la gestión cinegética de la tórtola europea tras la moratoria que afectó a la especie a nivel europeo.

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