Cazaflix acaba de estrenar una nueva temporada de «Con la luna por testigo», la serie que dignifica las esperas de jabalí con caza real y testimonios cercanos. Los nuevos capítulos se verán en la plataforma y podrán seguirse desde la la web oficial del canal. En entregas anteriores, esta producción conquistó a los aguardistas por su mirada honesta al puesto nocturno y al trabajo que hay detrás de cada lance.
«Con la luna por testigo» muestra lo que pasa cuando se apaga la luz de la casa y empieza de verdad la espera: elección del puesto, lectura del viento, gestión de ruidos y paciencia. En temporadas previas, Rubén Montés, y en la segunda, también Israel Hernández, han puesto voz y oficio a ese relato. Puedes recordar aquel lanzamiento en la segunda temporada ya publicada, disponible en Cazaflix.
Para el espectador cazador, esta nueva temporada supone más horas de campo real, sin atajos ni artificios, para aprender de decisiones y de errores que todos hemos cometido alguna noche. La serie está en Cazaflix y los próximos capítulos se localizarán desde la misma ficha de «Con la luna por testigo», con la experiencia de visionado habitual de la plataforma y la calidad que ya conoces.
El viejo jabalí y el aprendiz, séptimo capítulo
En este episodio, Israel lleva a su hijo Marcos a cazar jabalíes en la sierra sur de Albacete durante el mes de junio junto a Rubén, en lo que se plantea como un rito de iniciación para el joven aprendiz. A lo largo de la jornada, Israel enseña a Marcos técnicas tradicionales de rastreo, como identificar remociones de tierra propias de la actividad de los jabalíes en primavera, interpretar las marcas de barro en los troncos de los árboles para calcular el tamaño de los animales, y usar puestos elevados (treestands) para camuflar el olor humano.
Mientras padre e hijo vigilan un campo de cereal dañado por los jabalíes y logran abatir un ejemplar, en paralelo Rubén persigue en solitario a un jabalí grande y esquivo al que lleva meses siguiendo la pista, un animal astuto que evita los comederos artificiales. El episodio subraya la caza como un legado que se transmite entre generaciones, construido sobre el silencio compartido, las madrugadas y el respeto por la fauna, e Israel defiende esta práctica como «una forma honesta y natural de obtener alimento sano» y de conexión directa con la tierra. Al caer la noche, Rubén detecta con unos binoculares térmicos Nocpix Quest H50R un movimiento; una figura entra en el claro, pero el desenlace queda en suspenso para el siguiente episodio.
Las esperas que contamos: un homenaje a los viejos esperistas
La serie baja al detalle que importa a los aguardistas: entrar y salir del puesto sin hacer ruido, leer el monte con luna llena o cerrada, y decidir si merece la pena moverse un metro o aguantar una hora más. El espectador verá preparación, gestión y prudencia. Desde cómo evitar delatarse en la aproximación hasta qué hacer cuando el jabalí corta el aire y nos descubre. También hay sitio para el puesto bien montado, el disparo sereno y el cobro responsable. Es caza de verdad, con silencios largos, algún fallo y esos lances que te ponen un nudo en el estómago cuando todo cuadra.
Esa es la razón de ser de «Con la luna por testigo»: enseñar el oficio sin dar lecciones, compartir experiencias que cualquiera de nuestra cuadrilla reconoce y respetar la caza bien hecha. No buscamos épica impostada; buscamos que el cazador se vea reflejado en decisiones reales, con ética y cabeza, como en cualquier noche buena de aguardos.

