El equipo español de San Huberto se ha quedado sin plaza en el Mundial que se disputa este fin de semana en Serbia, y no por falta de nivel precisamente. Según denuncia la Real Federación Española de Caza (RFEC), la Real Sociedad Canina de España (RSCE) no tramitó la inscripción del combinado nacional ante la Federación Cinológica Internacional (FCI) dentro del plazo, pese a que los deportistas ya habían hecho su parte: clasificarse en el campo.
La exclusión afecta a los competidores que se ganaron su billete tras el Campeonato de España de San Huberto disputado en Abanilla (Murcia) los días 3 y 4 de octubre. Entre los perjudicados figuran, según ha confirmado la Federación Extremeña de Caza, los extremeños María Fernández, Juan Antonio Bernal y José Antonio Minaya, que llegaban a Serbia con el cartel de favoritos tras dominar buena parte del palmarés nacional reciente.
Un procedimiento que llevaba años funcionando
El mecanismo para llegar a un Mundial de San Huberto exige la colaboración de dos entidades que no siempre reman en la misma dirección. La RFEC selecciona al equipo nacional a través de sus competiciones oficiales —el Campeonato de España, en este caso—, pero es la RSCE quien formaliza y valida esa inscripción ante la FCI, el organismo internacional que agrupa a las sociedades caninas de todo el mundo. Ese reparto de tareas, según la propia RFEC, se ha mantenido sin sobresaltos durante años. Esta vez el engranaje se rompió. La RFEC sostiene que presentó la solicitud cumpliendo los mismos requisitos que en ediciones anteriores, pero que la RSCE no dio una respuesta efectiva y, en la recta final del proceso, planteó modificar las condiciones que hasta entonces habían permitido la participación española. El plazo oficial de inscripción expiró el 11 de octubre sin que el equipo quedara registrado. Tres días después, el 14 de octubre, la RSCE anunció la presencia española en otras modalidades del campeonato, pero sin incluir a San Huberto ni ofrecer explicaciones a la Federación de Caza sobre esa ausencia.
Una selección que llegaba con medallas bajo el brazo
Lo que más escuece en el sector es el momento en que llega el golpe. El equipo de San Huberto no es un recién llegado a estas citas: acumula tres medallas en Eslovaquia 2023, el subcampeonato mundial por equipos de 2024 y la plata individual lograda por Pablo García Ferrero en Polonia en 2025. Precisamente en Abanilla, semanas antes de quedarse sin Mundial, Extremadura había firmado una actuación histórica con cinco deportistas en el podio nacional, lo que alimentaba las expectativas de cara a Serbia.
Para quienes siguen esta disciplina desde el monte, el golpe no es solo deportivo. Son meses de entrenamientos con el perro, desplazamientos a pruebas puntuables, gastos de preparación y la ilusión de representar a España, todo eso tirado por la borda por un desencuentro entre despachos que nada tiene que ver con el trabajo de campo. La Federación Extremeña de Caza ha calificado lo ocurrido de inaceptable para sus tres representantes, que se habían ganado el puesto por méritos deportivos tras meses de preparación.
Escandell traslada el malestar a los deportistas
El presidente de la RFEC, Josep Escandell, se reunió personalmente con los integrantes del equipo nacional para explicarles lo ocurrido. «No podemos aceptar que unos deportistas que han cumplido con todas sus obligaciones y han conseguido su clasificación en competición se queden sin representar a España por la falta de respuesta e implicación de la entidad encargada de tramitar su inscripción», afirmó Escandell, que añadió que la Federación «seguirá defendiendo a sus deportistas con firmeza, pero también con el sentido institucional necesario para no perjudicar a quienes comparten su actividad entre ambas organizaciones».
La RFEC califica lo sucedido como un precedente de enorme gravedad que, en su opinión, exige una reflexión sobre las responsabilidades de quienes gestionan la representación deportiva internacional. La Federación asegura que está valorando qué actuaciones emprender para defender a sus deportistas y evitar que se repita un caso similar, aunque de momento no ha concretado si esas medidas pasarán por la vía institucional, deportiva o de otro tipo. Eso sí, insiste en que actuará con prudencia para no perjudicar a los federados, clubes y deportistas que mantienen actividad con ambas entidades, y reitera su disposición a construir con la RSCE «un marco de colaboración que garantice una relación institucional equilibrada».
La RSCE guarda silencio público sobre San Huberto
La Real Sociedad Canina de España emitió el mismo 22 de octubre un comunicado propio dedicado al Mundial FCI de San Huberto, confirmando que la entidad se pronunció sobre el asunto el mismo día que la RFEC hizo pública su denuncia. Sin embargo, no ha sido posible acceder al contenido íntegro de ese pronunciamiento para contrastar su versión de los hechos, por lo que la explicación de la RSCE sobre por qué no se formalizó la inscripción, y en qué condiciones planteó modificar el procedimiento, queda pendiente de verificación con la fuente original.
Lo que sí consta, siempre según la versión de la RFEC, es que la RSCE comunicó el 14 de octubre la presencia de representantes españoles en otras disciplinas del campeonato de Serbia, dejando fuera únicamente a San Huberto. Hasta que no se conozca con detalle el comunicado de la sociedad canina, el reparto de responsabilidades en este conflicto sigue siendo, por ahora, la denuncia de una de las dos partes implicadas.
El episodio deja una pregunta abierta para el sector cinegético: qué garantías tiene un cazador que se clasifica deportivamente para representar a España si la tramitación administrativa queda en manos de una entidad distinta a la que organiza la competición. Mientras no se resuelva ese nudo institucional, el riesgo de que vuelva a repetirse una exclusión como esta seguirá pendiendo sobre cualquier equipo nacional de San Huberto.

