Una jornada entera con la escopeta al hombro, corrigiendo encares y afinando la puntería, pero con la seguridad como hilo conductor de cada ejercicio. Eso es lo que vivieron once cazadores federados el pasado sábado 24 de octubre en el Campo de Tiro Fuente de la Dehesa, en Méntrida (Toledo), donde la Escuela Española de Caza (EEC) de la Real Federación Española de Caza (RFEC) celebró una nueva edición de su Curso de Iniciación y Perfeccionamiento de Tiro con Escopeta.
No era la primera vez que este campo toledano acogía esta formación, pero sí una de las ediciones con mayor participación de los últimos años. La jornada, coordinada por Federico Pérez, profesor de tiro y competidor de Recorridos de Caza y Compak Sporting, y por Juan Herrera, director de la Escuela Española de Caza, combinó explicaciones teóricas con ejercicios prácticos adaptados a los diferentes niveles de experiencia de los asistentes, desde quienes se iniciaban en el manejo de la escopeta hasta cazadores que buscaban pulir detalles de su técnica.
Postura, encare y corrección de errores sobre el terreno
El contenido técnico de la jornada se centró en aspectos que cualquier cazador reconoce como determinantes a la hora de tirar: la postura del cuerpo, el encare —es decir, cómo se apoya y alinea la escopeta con la mirada antes de disparar—, el seguimiento del blanco en movimiento y la corrección de los errores más habituales que arrastran muchos tiradores sin darse cuenta. Todo ello, según detalla la información difundida por la RFEC, bajo la premisa de garantizar en todo momento una práctica segura y responsable.
El director de la Escuela Española de Caza, Juan Herrera, quiso subrayar que este tipo de convocatorias responden a una apuesta de fondo de la entidad: «Desde la Escuela Española de Caza seguimos apostando por una formación de calidad, que permita a los cazadores mejorar sus conocimientos y habilidades, pero, sobre todo, interiorizar la seguridad como un elemento imprescindible de nuestra actividad. Estos cursos son una oportunidad para aprender, perfeccionar la técnica y fomentar una práctica cinegética cada vez más segura y responsable».
Mutuasport pone el acento en la prevención de accidentes
La parte de la jornada dedicada a la seguridad tuvo nombre propio: Pilar Escribano, responsable del Departamento de Comunicación, Marketing y Calidad de Mutuasport, impartió una charla centrada en la importancia de la seguridad durante la práctica cinegética y el tiro deportivo, y en la prevención de accidentes. Escribano incidió en la necesidad de extremar las precauciones en el manejo de las armas, respetar las normas de seguridad y adoptar conductas responsables tanto en los campos de tiro como durante las jornadas de caza, un mensaje que cualquier guarda o titular de coto sabe que conviene repetir temporada tras temporada.
La presencia de Mutuasport en Méntrida no es un gesto aislado. La entidad enmarca esta intervención dentro de su compromiso con la formación y la prevención de la siniestralidad, que desarrolla a través de su labor de mecenazgo y colaboración con iniciativas destinadas a mejorar la seguridad de los cazadores. Es la misma lógica que ha llevado a la Escuela Española de Caza a reforzar este curso con otras convocatorias similares, como el curso de organización y seguridad en ganchos, batidas y monterías celebrado en Castillejo de Robledo (Soria), pensado para quienes coordinan cacerías colectivas de caza mayor.
Una cita que se repite en el calendario de la Escuela
El de Méntrida no es un curso nuevo en la programación de la Escuela Española de Caza. La formación forma parte de una oferta que se ha ido ampliando con el paso de los años, como recogió en su momento el calendario de cursos presentado por la Escuela Española de Caza para 2026, con formaciones en adiestramiento canino y gestión cinegética repartidas por distintos puntos del país.
Este tipo de cursos conviven con otra vía de formación más orientada al acceso a la actividad cinegética: la de los cursos del cazador que organizan las federaciones autonómicas, como el que recientemente convocó la Federación Andaluza de Caza en Santa Fe (Granada) o el dedicado a sanidad animal que puso en marcha la Federación Riojana de Caza. Son formaciones distintas en contenido y alcance, pero comparten con la de Méntrida la misma idea de fondo: que la seguridad y el conocimiento técnico no son un trámite, sino la base de una caza bien hecha.
El marco normativo que rodea a estos cursos
La seguridad en el manejo de armas de fuego durante la práctica cinegética no depende solo de la buena voluntad de quien tira. El uso, la tenencia y el manejo de armas de fuego en España se rige por el Reglamento de Armas, aprobado por el Real Decreto 137/1993, cuyo texto consolidado sigue vigente a falta de comprobar modificaciones puntuales posteriores a su última actualización publicada. Este marco estatal convive con la normativa autonómica de caza aplicable en Castilla-La Mancha, donde se celebró el curso.
Conviene dejar clara una distinción importante: un curso de perfeccionamiento como el celebrado en Méntrida no sustituye ni habilita por sí mismo ningún trámite oficial. La formación impartida por la Escuela Española de Caza es una vía para mejorar la técnica y la seguridad en el manejo de la escopeta, pero la obtención o renovación de licencias de armas sigue exigiendo los procesos oficiales correspondientes ante la Guardia Civil, al margen de este tipo de jornadas.
Agradecimiento a patrocinadores y colaboradores
La Escuela Española de Caza cerró la jornada con un agradecimiento expreso a las entidades que hicieron posible la convocatoria: a Mutuasport, por su mecenazgo; a Browning, Winchester, Miroku y Legia, por su patrocinio; y a Isuzu, al propio Campo de Tiro Fuente de la Dehesa y a Hart, por su colaboración. Además del material entregado por Mutuasport y por la RFEC, los alumnos fueron obsequiados con una caja de cartuchos de la marca Winchester que pudieron probar durante las prácticas.
Lo que queda de la jornada, más allá de los agradecimientos protocolarios, es un mensaje que cualquier cazador con experiencia suscribiría sin dudar: el perfeccionamiento del tiro y la seguridad en el manejo del arma no son dos asuntos separados, sino la misma cosa vista desde dos ángulos distintos. Y en un campo de tiro, como en un día de caza, esa distinción marca la diferencia entre una buena jornada y un disgusto.

