El otoño ha tardado en llegar este año. Durante la primera quincena de octubre, buena parte de la Península ha vivido jornadas con termómetros más propios de septiembre, y ahora el tiempo da un volantazo justo cuando más falta hace organizar bien una montería o una jornada de campo: el fin de semana del 17 y 18 de octubre. No habrá continuidad del calor, sino todo lo contrario. Una DANA (depresión aislada en niveles altos, una bolsa de aire frío que se desprende de la circulación general y suele dejar lluvias copiosas) va a protagonizar el sábado y el domingo con avisos activos en buena parte del este y sureste peninsular, mientras las temperaturas caen de forma notable tras el episodio cálido previo.
Cuánto va a bajar el termómetro este fin de semana
El dato que más interesa a quien tenga que decidir si sale al monte es cuánto frío trae realmente la DANA, y aquí conviene ser prudentes con lo que sí está confirmado y lo que todavía no. Según la información disponible, el descenso térmico más claro y documentado se concentra en la Cornisa Cantábrica: en el País Vasco, Cantabria y Galicia, el viernes ya trae nubes bajas, algo de lluvia y máximas que se quedan en torno a los 20 ºC, varios grados por debajo de los valores cálidos de días anteriores. En Castilla y León, donde el calor había dejado hasta 30 grados en algunas provincias durante la semana, el sábado trae cielos cubiertos y un descenso notable en el eje del Ebro, con máximas que también rondan los 15-20 ºC. El domingo generaliza el enfriamiento: en el norte y el centro peninsular las máximas pueden bajar hasta los 14-16 ºC, con un viento del nordeste que acentúa la sensación de frío.
Para Andalucía, Extremadura, la Comunidad Valenciana, Murcia, Cataluña y Baleares, las fuentes consultadas confirman con detalle los avisos por lluvia y tormenta de este fin de semana, pero no recogen todavía una cifra concreta de temperatura máxima o mínima prevista para el sábado y el domingo en cada una de ellas. Lo que sí es seguro, porque lo señalan todas las fuentes meteorológicas citadas, es que el frenazo térmico afectará a todo el país tras el episodio cálido previo, aunque de forma más moderada en el sur que en el norte y el centro. Antes de organizar una jornada en estas zonas, lo más fiable es consultar la previsión horaria actualizada de la AEMET para el coto exacto, porque el margen de error en un episodio de DANA suele ser mayor que en un día de tiempo estable.
De los 30 grados al chaparrón: qué ha pasado con el tiempo en octubre
Para entender el fin de semana hay que mirar primero atrás. Durante los días centrales de octubre, el anticiclón mantuvo el ambiente seco y templado, con previsiones que situaban los termómetros en torno a los 30 ºC en el valle del Guadalquivir, el sur de Extremadura y zonas de Murcia, y con anomalías de entre 5 y 10 ºC por encima de lo habitual en buena parte del oeste peninsular, según estimaciones meteorológicas recogidas por la prensa. El viernes 16 el ambiente seguía siendo inusualmente suave: en Madrid se esperaban máximas de hasta 27 grados y en Barcelona cercanas a los 24, con sol y altas presiones dominando el mapa.
Pero el guion cambia de golpe. Según explica Euronews, a partir del sábado se forma una DANA que deja lluvias intensas, tormentas y un descenso generalizado de las temperaturas, con el frente entrando primero por el Cantábrico y extendiéndose después hacia el Mediterráneo y Baleares. El origen físico del fenómeno es sencillo de explicar: el anticiclón se desplaza hacia las islas británicas y deja paso a un flujo húmedo del este que, al chocar con el aire más frío en altura, dispara la inestabilidad sobre el litoral mediterráneo.
Comunidad por comunidad: dónde aprieta la lluvia y dónde aguanta el calor
El reparto geográfico de este fin de semana es desigual y conviene conocerlo antes de decidir si se sale al monte o se aplaza la jornada. En la Comunidad Valenciana, la AEMET ha activado aviso naranja en Valencia y Alicante por la posibilidad de lluvias de hasta 150 litros en doce horas, con el sábado marcado por avisos amarillos que se extienden a toda la provincia de Alicante, el interior de Valencia y el sur de Castellón, y el domingo concentrando los avisos más serios en el litoral sur de Valencia y el norte de Alicante. En la Región de Murcia, la Agencia ha elevado a naranja el aviso en el Campo de Cartagena, Mazarrón, el Valle del Guadalentín, Lorca y Águilas, con hasta 30 litros por metro cuadrado en una hora, mientras el resto del territorio murciano queda en aviso amarillo por lluvias y tormentas con granizo.
En Cataluña, el episodio se concentra especialmente en el este, donde se esperan chubascos tormentosos vespertinos que pueden ser localmente fuertes o muy fuertes y persistentes, acompañados de tormenta, según ha avanzado la propia AEMET. En Baleares, sobre todo en Ibiza y Formentera, el aviso llega a nivel naranja, el más alto de los activados hasta el momento para este episodio en el conjunto del país.
El resto de la Península vive un escenario distinto. En el País Vasco, Cantabria y Galicia, el viernes ya trae un cambio notable con nubes bajas, algo de lluvia y un descenso acusado de las máximas, que se quedan en torno a los 20 ºC tras días más cálidos. En Castilla y León, donde el calor había dejado hasta 30 grados en algunas provincias durante la semana, el sábado trae cielos cubiertos y un descenso notable en el eje del Ebro, con máximas entre 15 y 20 ºC. Por el sureste y zonas del interior pueden abrirse claros puntuales el sábado, pero el domingo generaliza un ambiente más fresco en casi toda la Península, con máximas que en el norte y el centro bajan hasta los 14-16 ºC y un viento del nordeste que acentúa la sensación de frío. Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, que fueron el escenario del episodio cálido previo, entran también en la fase de descenso térmico, aunque de forma más moderada que el resto del país, sin que la información disponible permita todavía cerrar máximas y mínimas exactas por provincia para el domingo.
¿Es normal tanto calor en octubre?
La pregunta tiene respuesta con matices: un valor aislado de 30 ºC no convierte automáticamente un episodio en récord ni en ola de calor: la propia AEMET reserva ese término para episodios de varios días consecutivos que superan percentiles históricos muy concretos durante los meses de verano, por lo que octubre queda fuera de esa definición técnica estricta. Lo correcto, mientras no haya una evaluación oficial que lo confirme para este episodio concreto, es hablar de un octubre anormalmente cálido más que de una ola de calor en sentido estricto.
Dicho esto, hay precedentes que demuestran que estos episodios no son ciencia ficción en la Península. En octubre de 2023, la AEMET certificó que el arranque de ese mes fue el más cálido desde que existen registros, con cerca del 40% de las estaciones automáticas superando los 32 ºC y temperaturas entre 7 y 14 grados por encima de lo normal en buena parte del territorio. Ese año, Badajoz llegó a 38 ºC y Montoro (Córdoba) a 38,2 ºC, superando ambos el récord de temperatura máxima para un mes de octubre en la España peninsular, que hasta entonces ostentaba Marbella con 37,5 ºC registrados en octubre de 2014. El episodio de este año recuerda a aquel por la geografía afectada —oeste y sur peninsular— aunque los datos disponibles no permiten todavía afirmar que se haya igualado o superado ningún récord concreto en esta ocasión.
Qué cambia para cazadores y rehaleros este fin de semana
El cambio de guion meteorológico tiene consecuencias muy prácticas para quien tenga previsto salir al monte. El riesgo ya no es solo el golpe de calor: ahora se suma la tormenta, el agua acumulada en ramblas y barrancos, el rayo y el viento racheado, sobre todo en el litoral mediterráneo, Murcia y Baleares. Antes de soltar una rehala conviene consultar los avisos vigentes en la zona exacta del coto, porque pueden cambiar de un día para otro, y evitar atravesar cauces o zonas con riesgo de inundación tanto a pie como en vehículo, tal y como ha recordado la propia Agencia en sus avisos para la Región de Murcia.
En las zonas donde todavía persiste el ambiente cálido —el interior de Andalucía, Extremadura y el valle del Guadalquivir durante las primeras horas del sábado— el peligro sigue siendo el de siempre en octubre con temperaturas altas: el sobreesfuerzo de los perros. Un animal trabajando entre monte cerrado soporta una carga térmica muy superior a la que marca el termómetro a la sombra, y ese desfase es precisamente el que más sorprende a guardas y rehaleros cuando la mañana empieza fresca y el mediodía aprieta. Conviene revisar la previsión horaria concreta del terreno, no solo la máxima regional, y acortar la jornada si las condiciones empeoran o no hay agua suficiente en el recorrido.
El jadeo desproporcionado, la pérdida de coordinación, la debilidad repentina o el vómito son señales que obligan a parar de inmediato: el perro debe pasar a la sombra, empezar un enfriamiento progresivo con agua fresca y ventilación, y recibir atención veterinaria sin demora. El pelo tampoco debería raparse como solución improvisada, porque la prevención real pasa por horarios, hidratación y descansos, no por eliminar la protección natural del manto, como explica este artículo de Cazaflix sobre el cuidado del pelo del perro de caza.
Rehalas y monterías: escalonar sueltas sin perder el control de la jornada
Guardar parte de las rehalas y escalonar las sueltas a media mañana, mientras se recogen las que ya han trabajado, puede ser una medida razonable en jornadas calurosas. La decisión depende de la previsión horaria concreta, del tipo de monte y de la capacidad real del equipo para recoger con rapidez.
Si se opta por escalonar, las rehalas de reserva deben esperar en un lugar ventilado y con sombra, con agua siempre disponible. La coordinación entre postores, rehaleros y equipos de recogida es la pieza clave: cuantos menos perros trabajando simultáneamente cuando sube la temperatura, menor es el riesgo acumulado. Un aviso recogido por Cazaflix sobre el cuidado de las rehalas durante la montería insiste en que los rehaleros deben llevar agua encima y vigilar constantemente el estado de sus perros, más allá de la organización general de la jornada.
Este fin de semana, además, la lluvia añade una variable que no suele aparecer en los protocolos de calor: el barro, la pérdida de olfato en terreno empapado y el riesgo de que una rambla seca se convierta en pocos minutos en una corriente peligrosa, algo que ya han advertido las delegaciones territoriales de la AEMET en las zonas bajo aviso naranja. La sombra sigue siendo necesaria en las zonas donde persiste el calor residual, pero en el litoral mediterráneo y Murcia el criterio prioritario este fin de semana debe ser evitar el agua, no solo dársela a los perros.

