El celo del corzo ofrece una de las modalidades de caza más apasionantes del calendario cinegético. Durante apenas unos días, los machos responden a las llamadas de las hembras, lo que permite atraerlos mediante el uso del reclamo si se conocen las técnicas adecuadas. Sin embargo, el éxito no depende únicamente de saber imitar los sonidos del animal, sino también de comprender su comportamiento y escoger el momento y el lugar adecuados para realizar la llamada.
En este vídeo de Pedro Ampuero, Rafa Sánchez, de la finca El Sauceral, comparte la experiencia acumulada durante años utilizando el reclamo y explica cuáles son las claves para aumentar las probabilidades de éxito durante el rececho del corzo.
Uno de los errores más habituales es pensar que las primeras horas del día son las más favorables para utilizar el reclamo. Aunque es entonces cuando los corzos suelen mostrarse más activos, Rafa Sánchez y Ampuero explican que los mejores resultados suelen obtenerse durante las horas centrales de la jornada, cuando el calor obliga a los animales a permanecer encamados y descansando.
En ese momento los machos están más relajados y cualquier sonido fuera de lo habitual despierta rápidamente su curiosidad. En cambio, durante los periodos de mayor actividad pueden estar concentrados alimentándose, marcando el territorio o siguiendo a una hembra, prestando mucha menos atención a las llamadas.
Elegir bien el puesto marca la diferencia
Antes de comenzar a reclamar conviene dedicar tiempo a estudiar el terreno y tratar de identificar las zonas donde los corzos acostumbran a descansar. Lo más recomendable es situarse en el interior del monte o junto a manchas de vegetación donde los animales se sientan protegidos durante su aproximación.
Tan importante como la elección del lugar es hacerlo sin hacer ruido y prestando siempre atención a la dirección del viento. El cazador debe evitar que el corzo pueda detectar su olor durante la entrada y, para ello, resulta aconsejable colocarse entre cien y doscientos metros antes del punto donde se cree que se encuentra el animal. Una vez instalado, conviene esperar unos minutos para que el monte recupere la tranquilidad antes de comenzar a utilizar el reclamo.
Los cuatro sonidos que todo cazador debe conocer
Aunque existen numerosos modelos de reclamos en el mercado, el éxito depende mucho más de saber interpretar las distintas situaciones que de la herramienta utilizada. Los modelos más sencillos permiten obtener buenos resultados con poca práctica, mientras que los de soplado requieren mayor destreza, pero ofrecen una gama mucho más amplia y realista de sonidos.
Durante el celo existen cuatro vocalizaciones fundamentales. La primera es la llamada de la cría, que reproduce el sonido con el que los corcinos buscan a su madre. La segunda corresponde al contacto entre hembras, una vocalización que utilizan para localizar a otros ejemplares de su entorno. A estas se suma la llamada de la hembra en celo, destinada a atraer a los machos, y, por último, la de la hembra acosada, un sonido mucho más nervioso que simula la persecución por parte de un macho y que puede desencadenar una respuesta especialmente intensa.
Cómo realizar una secuencia eficaz de llamadas
La estrategia propuesta por Rafa Sánchez consiste en comenzar siempre con varias llamadas de contacto de la hembra para generar una situación natural. A continuación se alternan estas vocalizaciones con las de la cría durante aproximadamente diez minutos, introduciendo pequeñas pausas entre cada serie para que el conjunto resulte lo más creíble posible.
Transcurrido ese tiempo, la secuencia evoluciona incorporando las llamadas de la hembra en celo, que se mezclan con las anteriores durante otros diez minutos aproximadamente. Si algún macho se encuentra en las inmediaciones y está receptivo, lo habitual es que aparezca durante ese intervalo. En caso de encontrarse más alejado, simplemente necesitará algo más de tiempo para aproximarse.
Como recurso final puede emplearse la llamada de la hembra acosada, una vocalización especialmente efectiva para despertar el instinto competitivo de algunos machos y provocar una entrada más decidida.
Adaptarse a cada situación del animal
No todos los corzos reaccionan de la misma forma al reclamo y, precisamente por eso, resulta fundamental interpretar la situación antes de insistir con una u otra llamada. Cuando un macho ya acompaña a una hembra que se encuentra en pleno celo, rara vez abandonará esa oportunidad para acudir a otra llamada, por muy convincente que resulte.
En estos casos puede obtenerse algún resultado recurriendo al sonido de una cría, intentando atraer primero a la corza para que el macho la siga. Sin embargo, cuando el animal ya está completamente centrado en la reproducción, las posibilidades de éxito disminuyen considerablemente, de ahí la importancia de aprovechar las horas centrales del día, cuando la actividad se reduce y los corzos permanecen descansando.
Reclamar corzos durante el celo es mucho más que reproducir una serie de sonidos. Requiere conocer el comportamiento del animal, interpretar cada situación y actuar con paciencia, discreción y precisión. Elegir correctamente el momento del día, controlar el viento, seleccionar el puesto adecuado y utilizar una secuencia lógica de llamadas son aspectos que, unidos a la experiencia, pueden convertir una jornada cualquiera en un encuentro inolvidable con uno de los animales más emblemáticos de la caza menor española.

