Existe la falsa creencia de que una montería empieza el mismo día en que llegan los cazadores a la junta de carnes. Sin embargo, cualquiera que haya organizado una jornada cinegética sabe que el verdadero trabajo comienza mucho antes. El mes de agosto supone el punto de partida de una planificación que se prolongará durante varias semanas y que determinará en gran medida el resultado de la temporada.
Durante este periodo todavía existe margen suficiente para conocer el estado real de la finca, evaluar la presencia de las distintas especies, detectar posibles problemas y preparar todos aquellos detalles que después, con las primeras monterías encima, resultarán mucho más difíciles de solucionar. El calor y la ausencia de presión cinegética hacen que la fauna mantenga hábitos relativamente constantes, ofreciendo una oportunidad excelente para recopilar información fiable sobre los movimientos de jabalíes, venados, gamos o muflones antes de que el incremento de la actividad humana altere sus comportamientos.
Conocer la finca es mucho más importante que recorrerla
Uno de los primeros trabajos consiste en recorrer cada una de las manchas con una mirada diferente a la del resto del año. No se trata simplemente de comprobar que todo está en orden, sino de interpretar cómo está utilizando el monte la fauna en ese momento. Las veredas más pisadas, los revolcaderos activos, los escodaderos de los ciervos, las bañas de los jabalíes o las zonas donde aparecen hozaduras recientes ofrecen una enorme cantidad de información sobre la distribución de los animales.
También es importante detectar posibles cambios respecto a temporadas anteriores. Una zona que hace dos años concentraba abundante actividad puede haber perdido interés debido a la sequía, a la desaparición de algún punto de agua o a pequeñas modificaciones en la vegetación. Del mismo modo, una mancha aparentemente secundaria puede haberse convertido en uno de los principales refugios de la fauna si reúne mejores condiciones de tranquilidad y alimento. Este trabajo de observación permitirá tomar decisiones mucho más acertadas cuando llegue el momento de planificar la montería.
El fototrampeo se convierte en el mejor aliado del guarda
Una vez identificados los principales puntos de paso, llega el momento de instalar las cámaras de fototrampeo. El objetivo no consiste únicamente en obtener fotografías espectaculares de grandes macarenos o venados medallables, sino en construir un registro continuo de la actividad de la finca durante varias semanas. Las imágenes permiten conocer qué animales permanecen realmente en cada mancha, cuáles aparecen de forma ocasional, en qué horarios se producen los mayores movimientos y qué itinerarios utilizan con más frecuencia.
Esta información resulta especialmente valiosa para decidir posteriormente la colocación de las armadas, valorar la conveniencia de montear una determinada zona o incluso retrasar una jornada si se detecta que la caza todavía no está asentada. Cuanto antes comiencen a trabajar las cámaras, mayor será la cantidad de datos disponibles para tomar decisiones fundamentadas y no depender únicamente de impresiones o comentarios aislados.
Revisar caminos y accesos evitará problemas el día de la montería
El verano también ofrece el momento idóneo para inspeccionar toda la red de caminos interiores de la finca. Las lluvias del invierno anterior, el crecimiento de la vegetación o el simple paso del tiempo pueden haber deteriorado algunos accesos que durante la montería deberán utilizar vehículos, remolques, rehalas y cazadores. Reparar pequeños socavones, desbrozar curvas con poca visibilidad, eliminar ramas caídas o acondicionar cruces conflictivos son trabajos relativamente sencillos en agosto, pero mucho más complicados cuando faltan pocos días para la celebración de una montería. También conviene comprobar el estado de porteras, cerramientos y pasos canadienses, asegurándose de que todo funciona correctamente y evitando averías de última hora que puedan complicar la logística de la jornada.
Los puestos también necesitan una revisión antes de la temporada
Otro aspecto que suele dejarse para el último momento es el acondicionamiento de los puestos. Sin embargo, realizar este trabajo durante agosto permite hacerlo con tranquilidad y sin la presión del calendario. Conviene revisar que todos los accesos puedan recorrerse con seguridad, eliminar ramas que dificulten la visibilidad, comprobar que los tiraderos siguen siendo adecuados y verificar que el crecimiento de la vegetación no ha reducido el campo de tiro respecto a temporadas anteriores.
En algunas fincas también resulta necesario reconstruir pequeñas plataformas, reforzar puestos elevados o limpiar zonas donde el matorral ha invadido los claros utilizados tradicionalmente por los cazadores. Todo ello debe hacerse siempre respetando la estructura natural del monte y evitando transformaciones excesivas que puedan modificar el comportamiento habitual de la fauna.
El agua sigue marcando los movimientos de la fauna
Durante los meses más calurosos del año, el agua continúa siendo uno de los factores que más condicionan los desplazamientos de jabalíes, venados y otras especies cinegéticas. Revisar el estado de charcas, pilones, manantiales y pequeños arroyos permitirá conocer qué puntos mantienen actividad y cuáles han dejado de resultar atractivos debido a la sequía.
En aquellas fincas donde existan infraestructuras destinadas al suministro de agua, agosto es un buen momento para reparar fugas, limpiar abrevaderos o garantizar que todos los puntos funcionen correctamente antes de la llegada del otoño. Esta revisión no solo beneficia a la fauna, sino que también facilita prever qué manchas concentrarán mayor actividad durante las primeras monterías de la temporada.
Es el momento de evaluar cómo ha evolucionado la población de animales
Las semanas previas al inicio de la temporada también sirven para hacer una valoración objetiva del estado de las poblaciones cinegéticas. Los avistamientos durante los recorridos, las imágenes de las cámaras, los rastros encontrados y la experiencia acumulada permiten estimar si la densidad de jabalíes ha aumentado respecto al año anterior, si la presencia de venados se mantiene estable o si determinadas especies han desplazado sus querencias hacia otras zonas de la finca.
Este análisis resulta imprescindible para adaptar la planificación de las monterías a la realidad del terreno y evitar decisiones basadas únicamente en los resultados obtenidos temporadas atrás. Cada año presenta circunstancias diferentes y la gestión debe ajustarse a la situación concreta de cada finca.
Cuando llegan octubre y noviembre ya queda muy poco margen para corregir errores importantes. Las decisiones que realmente condicionan el éxito de una montería suelen haberse tomado semanas antes, durante los recorridos por el monte, la revisión de las cámaras de fototrampeo, el acondicionamiento de caminos o la evaluación de las poblaciones de fauna.
Por eso, dedicar tiempo al trabajo de campo durante agosto no debe entenderse como una tarea secundaria, sino como una inversión que permitirá afrontar la temporada con un conocimiento mucho más preciso de la finca. En la caza, como en tantas otras actividades ligadas a la naturaleza, la improvisación rara vez ofrece buenos resultados. Las mejores monterías comienzan mucho antes de sonar la caracola.

