La pasión por la caza acuática y el coleccionismo acaba de dejar una de las escenas más sorprendentes de los últimos años en Estados Unidos. Dos cimbeles artesanales de pato alcanzaron un valor conjunto de 2,4 millones de dólares durante una subasta especializada organizada por la firma Guyette & Deeter en Chicago.
Las piezas fueron presentadas durante la North American Decoy Collectors Association Show, uno de los eventos más importantes del mundo dedicado al coleccionismo de reclamos y cimbeles históricos de aves acuáticas. Allí, decenas de coleccionistas pujaron por hacerse con dos ejemplares únicos que terminaron batiendo todos los registros conocidos hasta la fecha.
Dos piezas históricas que pulverizan todos los récords
El primero de los cimbeles vendidos fue un Wood Duck tallado por Joe Lincoln, considerado uno de los artesanos más influyentes de la historia de este tipo de piezas. El reclamo alcanzó los 1,26 millones de dólares tras una intensa puja entre coleccionistas.
La segunda pieza, un silbón americano elaborado por Elmer Crowell, cerró la subasta en 1,14 millones de dólares. Ambos ejemplares superaron ampliamente el récord anterior, fijado en 856.000 dólares por otro histórico cimbel conocido como el Lothrop Holmes red-breasted merganser.
La propia organización destacó que nunca antes dos piezas de este tipo habían superado simultáneamente la barrera del millón de dólares en una misma subasta.
De herramienta de caza a obra de arte millonaria
Aunque originalmente estos cimbeles fueron creados como herramientas para atraer patos durante las jornadas de caza, el paso del tiempo los ha convertido en auténticas piezas de arte popular estadounidense.
Muchos de estos reclamos fueron tallados a mano entre finales del siglo XIX y principios del XX por cazadores y artesanos locales que buscaban reproducir con enorme fidelidad distintas especies de aves acuáticas. Su realismo, rareza, estado de conservación y procedencia histórica hacen que hoy sean objetos extremadamente codiciados.
La colección subastada pertenecía a Jim y Diane Cook y, según explicó la casa Guyette & Deeter, la venta generó cerca de 10 millones de dólares en total y permitió establecer hasta 28 nuevos récords mundiales relacionados con talladores históricos de cimbeles.
En Estados Unidos existe desde hace décadas una enorme cultura alrededor del coleccionismo de estos reclamos cinegéticos, especialmente entre aficionados a la caza acuática y amantes de la artesanía tradicional. Algunas piezas históricas son consideradas auténticos tesoros nacionales y llegan a exhibirse incluso en museos especializados.

