Las imágenes de dos cazadores socorriendo a un corzo en estado de extrema debilidad se han convertido en una de las escenas cinegéticas más comentadas de los últimos días en redes sociales. El episodio ocurrió en el norte del departamento francés de la Gironda, donde el animal fue localizado junto al borde de una carretera completamente exhausto y sin apenas capacidad para reaccionar.
El vídeo, difundido por la cuenta francesa Le Chasseur Français, muestra cómo los dos hombres ofrecen agua al pequeño cérvido directamente desde una botella mientras sujetan con cuidado su cabeza para facilitar que pueda beber. Durante cerca de diez minutos permanecieron junto al animal hasta comprobar que recuperaba fuerzas suficientes para marcharse.
Un rescate marcado por las altas temperaturas
Todo apunta a que el corzo atravesaba un episodio de fuerte agotamiento, posiblemente relacionado con las elevadas temperaturas que afectan a buena parte de Europa durante estas semanas. En verano no es extraño que algunos animales silvestres sufran cuadros de estrés térmico o deshidratación, especialmente cuando escasean los puntos de agua o deben recorrer largas distancias en busca de alimento.
Lejos de continuar su camino, los cazadores decidieron detenerse para comprobar el estado del animal. Tras observar que apenas podía incorporarse, comenzaron a hidratarlo lentamente, evitando movimientos bruscos y dejando que recuperara poco a poco la capacidad de mantenerse en pie.
Las imágenes muestran la tranquilidad con la que actúan ambos aficionados, priorizando en todo momento el bienestar del corzo. Finalmente, después de varios minutos bebiendo agua y descansando, el animal recuperó parte de sus fuerzas y pudo abandonar la zona por sus propios medios.
Una imagen que refleja otra cara de la caza
Junto al vídeo, el autor de la grabación explicaba que tiene 32 años y que era la primera vez que podía tocar y acariciar un corzo en libertad. Una experiencia que, según reconoce, difícilmente olvidará y que ha querido compartir para mostrar un momento muy poco habitual en el campo.
Este tipo de escenas ponen de manifiesto una realidad que con frecuencia pasa desapercibida para buena parte de la sociedad. Los cazadores pasan miles de horas al año en el medio natural y, además de desarrollar la actividad cinegética durante las temporadas hábiles, son testigos directos de accidentes, incendios, enfermedades o situaciones de emergencia que afectan a la fauna silvestre.
No son pocos los casos en los que los propios cazadores intervienen para liberar animales atrapados en alambradas, avisar a los agentes medioambientales de ejemplares heridos o colaborar en rescates cuando las circunstancias lo requieren. En esta ocasión, su rápida actuación permitió que un corzo que apenas podía mantenerse en pie recuperara fuerzas suficientes para regresar al monte.

