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Cazadores de Ávila denuncian que tienen que soportar los insultos de animalistas mientras llevan comida y agua a los animales de los incendios

Uno de los cazadores insultados por los animalistas alimenta a la fauna.

Uno de los cazadores insultados por los animalistas alimenta a la fauna.

Los grandes incendios que han castigado este verano distintas zonas de España han dejado tras de sí un escenario especialmente duro para la fauna silvestre. Muchos animales murieron durante el avance de las llamas y los que consiguieron escapar se enfrentan ahora a otro problema: sobrevivir en terrenos quemados donde han desaparecido buena parte del alimento, los puntos de agua y las zonas de refugio.

En Ávila, numerosos cazadores se han organizado para responder a esa situación. En municipios como Burgohondo y Navaluenga, grupos de voluntarios llevan días cargando sus vehículos con alimento y agua para repartirlos posteriormente por las zonas afectadas.

Uno de esos cazadores explica que lleva una semana participando prácticamente sin descanso en estas tareas gracias a un grupo de WhatsApp desde el que se coordinan quienes quieren colaborar. Desde allí se organizan los desplazamientos, la recogida del alimento y su posterior distribución por el monte.

Pero mientras unos cargan sacos, depósitos y comida para ayudar a los animales, en las redes sociales se está produciendo una reacción completamente diferente.

Insultos por alimentar a los animales

El cazador ha compartido varias capturas de pantalla en las que aparecen usuarios de perfiles animalistas atacando a quienes están participando en estas labores.

Los mensajes contienen insultos, descalificaciones y acusaciones contra los cazadores. Algunos llegan incluso a sostener que si proporcionan alimento a los animales es únicamente porque pretenden cazarlos posteriormente.

Por cuestiones de privacidad, no se publican los nombres de ninguno de los usuarios que aparecen en las capturas, ni de quienes critican a los cazadores ni de quienes han salido posteriormente en su defensa.

La situación ha provocado especialmente indignación entre quienes llevan días trabajando sobre el terreno. Frente a la imagen que algunos comentarios tratan de trasladar, las actuaciones desarrolladas después de los incendios implican desplazamientos, combustible, vehículos, alimento y muchas horas de trabajo para alcanzar zonas donde la fauna tiene dificultades para encontrar recursos.

@jara_y_sedal

Mientras unos pisan ceniza para ayudar, otros los critican. #incendiosforestales #Naturaleza #cazaflix #cazador

♬ sonido original – Jara y Sedal

Una movilización que ha llevado toneladas de alimento al monte

La ayuda que se está desarrollando en Ávila va mucho más allá de actuaciones individuales. En los últimos días se ha organizado una importante movilización para hacer llegar alimento a los terrenos afectados por los incendios.

Una de las actuaciones más llamativas ha sido la llegada a La Adrada de un tráiler cargado con 25.000 kilos de patatas, destinado a abastecer los puntos de alimentación habilitados para la fauna.

A partir de ahí comienza otra parte del trabajo: descargar, repartir las cantidades entre los voluntarios, cargarlas en vehículos capaces de acceder al monte y llevar finalmente el alimento hasta las áreas donde permanece la fauna superviviente.

Además de patatas, se están recogiendo y distribuyendo otros productos como pienso, paja, forraje o frutas, junto con agua y recipientes que permitan mantener abastecidos determinados puntos durante las semanas posteriores al incendio.

La labor cobra especial importancia en pleno verano, cuando las altas temperaturas y la falta de vegetación después del paso del fuego reducen todavía más los recursos disponibles.

Cazadores que también renuncian temporalmente a cazar

La respuesta del colectivo no se ha limitado a proporcionar alimento y agua. En algunas de las zonas afectadas, cazadores han anunciado también su intención de dejar de cazar durante un periodo prolongado para favorecer la recuperación de las poblaciones dañadas y permitir que los animales encuentren de nuevo unas condiciones adecuadas.

El objetivo inmediato es que la fauna que ha sobrevivido disponga de recursos suficientes mientras comienza la recuperación de la vegetación y pueda desplazarse hacia zonas cercanas con mejores condiciones de refugio, alimento y agua.

Son actuaciones que se prolongarán más allá de los días en los que los incendios ocupan titulares. Una vez extinguidas las llamas comienza un periodo especialmente complicado para los animales, y mantener los puntos de alimentación y agua exige visitas continuas durante semanas.

Usuarios que no cazan también salen en su defensa

Las redes sociales, sin embargo, también están dejando numerosas muestras de apoyo a los cazadores.

Entre las capturas compartidas aparecen comentarios de personas que aseguran no practicar la caza y que, aun así, reconocen haber visto personalmente a cazadores llevando agua y comida a los animales después de los incendios.

Una de ellas explica que, tras un incendio, quienes encontró sobre el terreno alimentando y dando agua a la fauna fueron precisamente cazadores. Otra recuerda que esta labor no comienza necesariamente cuando se produce una catástrofe, sino que conoce cazadores que durante los periodos de sequía ya abastecen regularmente de alimento y agua a los animales.

También aparecen usuarios que reconocen haber cambiado su percepción sobre el colectivo después de conocer directamente el trabajo que realizan en el campo.

Los comentarios muestran así dos visiones enfrentadas. Por un lado, quienes atacan desde las redes sociales a los cazadores incluso cuando están proporcionando alimento y agua a los animales. Por otro, quienes conocen o han presenciado esas labores y han decidido agradecerlas públicamente.

El trabajo continúa cuando el incendio deja de ser noticia

Los efectos de un gran incendio no terminan cuando se apagan las últimas llamas. Durante semanas e incluso meses, los animales supervivientes deben desenvolverse en un paisaje profundamente transformado, con menos vegetación, menos alimento disponible y numerosos puntos naturales de agua afectados.

Ahí es donde continúa el trabajo de los voluntarios.

En Burgohondo, Navaluenga y otras zonas de Ávila, los cazadores siguen organizándose para recoger suministros, llenar vehículos y recorrer los terrenos afectados. Lo hacen con alimento comprado o donado, depósitos de agua y medios particulares.

Mientras tanto, algunos de esos mismos cazadores tienen que leer en las redes sociales ataques por la labor que están realizando.

Frente a esas críticas, las imágenes que llegan desde el campo muestran una realidad mucho más sencilla: vehículos cargados de comida, personas repartiendo alimento sobre terrenos calcinados y agua llegando a lugares donde los animales la necesitan después de haber sobrevivido al fuego.

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