La caza española ha tenido un papel destacado en la 72ª Asamblea General del Consejo Internacional de la Caza y la Conservación de la Fauna Silvestre (CIC), celebrada en Viena con la participación de representantes de numerosos países. En ese foro, Fundación Artemisan defendió el impacto económico, social y ambiental de la actividad cinegética en España, al tiempo que puso sobre la mesa el valor que tiene para el medio rural, la gestión de la biodiversidad y la sanidad animal.
Durante su intervención, el presidente de la entidad, José Luis López-Schümmer, subrayó que la actividad cinegética aporta en España 10.190 millones de euros al año al PIB y sostiene en torno a 200.000 puestos de trabajo, en su mayoría vinculados al mundo rural. Artemisan insistió además en que el sector no solo genera riqueza, sino que también realiza una contribución directa a la conservación y a la gestión del territorio.
La ciencia y la gestión, ejes del mensaje español
Otro de los argumentos centrales expuestos por Artemisan en Viena fue el esfuerzo del sector por respaldar la actividad con base científica. López-Schümmer recordó que, desde la creación de la fundación en 2016, se han impulsado más de 30 proyectos de investigación con la participación de miles de cazadores, un trabajo que, según la entidad, ha permitido transformar los datos tomados en el campo en información útil para mejorar la toma de decisiones de las administraciones.
La fundación defendió también que esa colaboración entre cazadores y científicos ha reforzado la credibilidad de los datos cinegéticos tanto en España como en el ámbito europeo. A ello sumó otra cifra relevante: los 320 millones de euros anuales que, según expuso, destina el sector a la conservación de la naturaleza, además de su aportación a la reducción de daños agrícolas, accidentes de tráfico, desequilibrios ecológicos y enfermedades animales en un contexto especialmente sensible para la ganadería por amenazas como la peste porcina africana.
En el encuentro participaron también representantes institucionales españoles. Según informó el propio CIC, entre los asistentes estuvo Ana Rodríguez Castaño, secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, en una asamblea centrada en la llamada economía de la fauna y en el papel de la gestión de la vida silvestre dentro de la conservación, la agricultura y el desarrollo rural.
Luis de la Peña, nuevo presidente del CIC
La asamblea celebrada en Viena dejó además un relevo importante para la representación española en el ámbito internacional. El CIC confirmó la elección de Luis de la Peña como nuevo presidente de la organización. La entidad lo presentó como un abogado español, veterano miembro de su Comité Ejecutivo, antiguo jefe de la delegación española y hasta ahora vicepresidente, con una trayectoria ampliamente reconocida dentro del organismo.
La propia organización destacó tras la votación que De la Peña cuenta con un profundo conocimiento del vínculo entre política, práctica cinegética y tradición, una idea que encaja con el enfoque defendido durante esta edición del congreso. López-Schümmer felicitó públicamente al nuevo presidente y le deseó éxito al frente de un proyecto internacional que reúne a cazadores, entidades y gobiernos de más de 80 países.
Fundación Artemisan recordó además que forma parte del CIC desde la asamblea celebrada en Doha en 2025, incorporación que fue presentada entonces como un reconocimiento al peso creciente de la entidad en la defensa de la conservación de la vida silvestre en España mediante la investigación, la comunicación y la defensa legal de la caza.

