La expansión de la peste porcina africana (PPA) en Cataluña ha llevado a la Generalitat a intensificar su estrategia de control sobre el jabalí (Sus scrofa), considerado el principal vector de la enfermedad en el medio natural. Tras la confirmación de nuevos positivos dentro de la zona de alto riesgo, el Govern ha decidido ampliar el periodo hábil de caza como herramienta clave para reducir poblaciones y contener el avance del virus.
Durante su intervención en la Comisión de Agricultura del Parlament el 7 de abril de 2026, el conseller Òscar Ordeig insistió en que el objetivo prioritario sigue siendo el denominado «vaciado sanitario», una medida que busca disminuir de forma drástica la presencia de animales susceptibles en las áreas más comprometidas. Esta estrategia se aplica tanto en zonas catalogadas de alto como de bajo riesgo.
El incremento de casos detectados en jabalíes fuera del núcleo inicial ha confirmado las previsiones de los técnicos. La continuidad de las masas forestales ha favorecido la expansión del virus hacia enclaves como Collserola y su entorno, lo que ha obligado a reforzar los dispositivos de contención.
Refuerzo de barreras y control del territorio
La Generalitat ha consolidado un sistema de cierres perimetrales y barreras físicas para limitar el movimiento de fauna. Estas estructuras se han instalado en infraestructuras clave como la AP-7, C-58, C-16, B-23 y diversas líneas ferroviarias, además de pasos de fauna adaptados específicamente para impedir el tránsito de jabalíes.
A este dispositivo se suma la creación de una tercera corona de seguridad, que amplía el perímetro de vigilancia más allá de las zonas inicialmente definidas. El objetivo es evitar la dispersión del virus hacia nuevas áreas y proteger especialmente espacios sensibles como el entorno de Collserola.
Las autoridades también han advertido de la existencia de investigaciones abiertas por la manipulación de estos sistemas de contención, recordando que cualquier interferencia puede acarrear sanciones.
Más presión cinegética para reducir la población
En paralelo al despliegue técnico, el Govern apuesta por incrementar la implicación del sector cinegético. La medida más destacada será la extensión del calendario de caza del jabalí, facilitando así un mayor número de jornadas hábiles a lo largo del año.
Además, se contemplan iniciativas para reforzar la eficacia de estas acciones, como programas de formación para cazadores y posibles ayudas destinadas a la adquisición de munición. El objetivo es claro: aumentar la presión sobre la especie en las zonas críticas para reducir su densidad y limitar la propagación de la enfermedad.
Impacto en la ganadería y medidas de bioseguridad
El brote de PPA ha tenido consecuencias directas sobre el sector porcino, obligando a establecer distintos niveles de bioseguridad en explotaciones ganaderas. En las granjas situadas dentro de la zona de alto riesgo se ha aplicado el vaciado completo de animales, acompañado de compensaciones económicas.
En el resto de explotaciones afectadas se han reforzado los controles, con inspecciones periódicas y posibles restricciones de movimiento si la situación lo requiere.
Mientras tanto, el mercado comienza a mostrar signos de recuperación, con una ligera subida en el precio del porcino tras varios meses de caída, aunque todavía lejos de los niveles habituales previos a la crisis.
La Generalitat mantiene el llamamiento a la colaboración ciudadana para respetar las restricciones vigentes, convencida de que la eficacia de las medidas dependerá en gran parte del comportamiento colectivo en las zonas afectadas.

