El Gobierno de Castilla-La Mancha defendió el 19 de septiembre de 2026, en la I Feria de la Caza de Arroba de los Montes (Ciudad Real), el peso económico y social de la actividad cinegética. La delegada de la Junta en Ciudad Real, Blanca Fernández, aseguró que la caza es «más que necesaria para mantener la población en el medio rural» y vinculó al sector cerca de 1.000 millones de euros al año, más del 2% del PIB regional y más de 21.000 empleos, unos 9.000 de ellos directos.
Según la nota oficial de la Junta, el Ejecutivo regional apuntó medidas en marcha que tocan de lleno al aficionado y al territorio: gratuidad de licencias de caza y pesca para residentes, ampliación de cotos sociales de 3 a 9 (cinco en Ciudad Real), implantación de la licencia interautonómica y un plan de gestión para la perdiz roja. La feria contó con apoyo institucional y financiación autonómica.
¿Qué significa esto en la práctica para cazadores y cotos? Menos costes de acceso para quienes viven en la región, más oferta social a precios contenidos y trámites simplificados para quienes se mueven entre comunidades. Además, la Junta subrayó el efecto tractor sobre el turismo: más de la mitad de los cazadores que vienen a Castilla-La Mancha proceden de otras autonomías, lo que empuja alojamientos rurales, hostelería, rehalas y guías.
Ciudad Real, una provincia cinegética clave
La provincia de Ciudad Real concentra una parte decisiva del aprovechamiento cinegético. La Junta recordó que supera los 1.520 cotos de caza y ronda los 1,5 millones de hectáreas acotadas, una capilaridad que explica la relevancia de monterías, recechos y control de daños para la economía de pueblos y comarcas. Ese entramado sostiene empleo local para guardas, cuadrillas, logística y talleres, además de los servicios de cada jornada de campo.
El discurso económico llega acompañado de datos del propio Gobierno regional sobre dinamismo turístico. En 2026, Ciudad Real acumula más de 111.000 viajeros y 362.000 pernoctaciones en turismo rural, cifras citadas como contexto por la Junta en otra comunicación oficial. No se presentan como impacto exclusivo de la caza, pero sí como un ecosistema donde la actividad cinegética aporta estacionalidad, gasto y visitantes de fuera.
En esa misma línea, la Junta reitera que la caza representa más del 2% del PIB regional y que entre un 10% y un 20% del retorno económico se queda directamente en comarcas rurales como el Campo de Montiel, según otra nota de la Junta. Traducido al terreno: más ingresos para bares, casas rurales, gasolineras y pequeñas empresas que dependen de que el monte tenga vida y la temporada, jornadas.
Cifras oficiales y atribución
Las magnitudes económicas citadas en Arroba de los Montes (Ciudad Real) —cerca de 1.000 millones de euros anuales, más del 2% del PIB y más de 21.000 empleos, con unos 9.000 directos— proceden de declaraciones oficiales de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y deben leerse como tales. La fuente primaria es la comunicación institucional difundida tras el acto del 19 de septiembre.
La frase de Blanca Fernández —«más que necesaria para mantener la población en el medio rural»— se pronunció en la I Feria de la Caza de Arroba de los Montes (Ciudad Real) y enmarca la posición del Ejecutivo autonómico: la caza como actividad económica, cultural y de gestión del territorio. Junto a esa tesis, la Junta detalló la ampliación de cotos sociales y la estrategia para la perdiz roja como palancas complementarias.
Para ampliar contexto económico publicado en años recientes, Cazaflix ha recogido estimaciones autonómicas y sectoriales sobre PIB y empleo en la región, como en Castilla-La Mancha saca pecho de su apuesta por la caza y en un estudio sobre el impacto económico en la región. Esas piezas sirven de referencia histórica, mientras que las cifras de esta noticia remiten a las notas oficiales de 2026.
Qué cambia para cazadores y cotos
La gratuidad de licencias para residentes abarata la afición y ayuda a que más gente del pueblo mantenga la tarjeta en regla. La licencia interautonómica simplifica desplazamientos y reduce papeleo a quienes alternan jornadas entre regiones. Y los cotos sociales, multiplicados por tres desde el inicio de la legislatura según la Junta, ofrecen plazas con precios ajustados que facilitan la entrada a jóvenes y a bolsillos más cortos.
Para los titulares de coto, gestores y guardas, el tirón de visitantes de otras autonomías —más de la mitad de quienes cazan en Castilla-La Mancha, según la Junta— significa demanda estable de permisos, guías de rececho, rehalas y servicios asociados. En la práctica, más jornales y más gasto repartido por la comarca durante la media veda, la general y las modalidades de control autorizadas cada temporada.
El mensaje institucional también subraya el papel de cotos, propietarios y guardería en la conservación activa. Sin gestión cinegética no hay conejo ni perdiz que aguanten la presión de depredadores, sequías o enfermedades; y sin campo vivo, los pueblos pierden oportunidades. Las notas oficiales consultadas encuadran ahí la intervención pública y el apoyo a ferias como la de Arroba de los Montes (Ciudad Real).

