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El 90% de los buitres de Europa vive en España y los científicos destacan el papel de la caza en su conservación

Buitres.

Buitres. © Shutterstock

España alberga alrededor del 90 % de todas las poblaciones de buitres de Europa, una responsabilidad que convierte al país en un referente mundial para la conservación de las aves necrófagas. Este fue uno de los principales mensajes que dejó la jornada técnica sobre buitres y caza celebrada en Toledo, en la que investigadores, gestores, administraciones públicas y representantes del sector cinegético coincidieron en señalar que la conservación de estas especies pasa, en buena medida, por mantener los ecosistemas tradicionales donde la caza y la ganadería extensiva desempeñan un papel esencial.

Organizada con la participación de la Fundación Artemisan, la Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas (FIRE), la Fundación Bergara, la Junta de Castilla-La Mancha y otros organismos científicos y administrativos, la jornada sirvió para presentar los avances del Proyecto CEA, una investigación que durante los últimos años ha analizado la relación entre las aves carroñeras y las actividades humanas mediante el seguimiento de ejemplares con GPS, cámaras de fototrampeo y estudios sobre alimentación y comportamiento.

La ciencia avala el valor de la caza

Uno de los mensajes más repetidos durante las distintas ponencias fue que la conservación debe apoyarse en la evidencia científica y no en percepciones. Los investigadores explicaron que las especies carroñeras proporcionan un servicio ecosistémico fundamental al eliminar cadáveres del medio natural, reciclar nutrientes, reducir riesgos sanitarios y mantener el equilibrio ecológico.

En ese contexto, los restos procedentes de la actividad cinegética constituyen un recurso alimenticio de gran importancia para estas aves, especialmente en un escenario marcado por el descenso de la ganadería extensiva y la desaparición de numerosas explotaciones tradicionales, que históricamente aportaban buena parte del alimento disponible para los buitres.

Los estudios presentados concluyen además que la calidad del alimento resulta mucho más determinante que la cantidad, ya que las poblaciones muestran mejores índices de supervivencia y reproducción cuando disponen de recursos procedentes de ecosistemas bien conservados.

Buitre leonado. © Shutterstock

Más de un centenar de buitres seguidos mediante GPS

Durante la jornada también se dieron a conocer los resultados obtenidos gracias al marcaje de más de un centenar de buitres con dispositivos GPS, una tecnología que ha permitido conocer con enorme precisión sus desplazamientos, áreas de alimentación y comportamiento.

Los investigadores mostraron cómo algunos ejemplares son capaces de recorrer más de 600 kilómetros en apenas dos días en busca de alimento y explicaron que estos movimientos ayudan a comprender mejor las necesidades ecológicas de unas especies que desempeñan un papel clave en los ecosistemas mediterráneos.

Los datos obtenidos también han permitido identificar qué tipos de puntos de alimentación funcionan mejor, cómo influyen las características del paisaje en el consumo de los cadáveres y qué medidas permiten reducir la presencia de otras especies oportunistas, como el jabalí.

España, referente mundial en conservación de buitres

Varios de los expertos internacionales participantes destacaron que España constituye uno de los mayores éxitos de conservación de aves necrófagas a escala mundial.

Las cifras son elocuentes: el país concentra aproximadamente el 90 % de los buitres europeos, lo que convierte a las administraciones, propietarios de fincas, ganaderos, cazadores y científicos en actores imprescindibles para garantizar el futuro de estas poblaciones.

Los especialistas recordaron que esta recuperación ha sido posible gracias a décadas de colaboración entre administraciones públicas, proyectos científicos y el mundo rural, así como al mantenimiento de actividades tradicionales que continúan proporcionando recursos esenciales para estas especies.

BUITRES © Shutterstock

Plomo, enfermedades y gestión futura

La jornada también abordó algunos de los principales retos de futuro. Entre ellos destacó el impacto potencial de la munición de plomo sobre las aves carroñeras, un asunto sobre el que diversos investigadores reclamaron seguir avanzando mediante estudios científicos y evaluaciones balísticas antes de adoptar medidas generalizadas.

Asimismo, responsables de la administración regional insistieron en la necesidad de controlar las poblaciones de jabalí por el elevado riesgo sanitario que representan enfermedades como la tuberculosis y la peste porcina africana, subrayando la importancia de compatibilizar la gestión cinegética con la conservación de la biodiversidad.

Un modelo basado en la colaboración

El cierre de la jornada dejó una idea compartida por prácticamente todos los ponentes: la conservación de los buitres no depende únicamente de medidas de protección, sino también de la colaboración entre científicos, administraciones, propietarios rurales, ganaderos y cazadores.

Los resultados del Proyecto CEA refuerzan precisamente esa visión integradora al demostrar que la gestión cinegética, cuando se desarrolla de forma sostenible y apoyada en la investigación, puede convertirse en una herramienta fundamental para mantener unas poblaciones de buitres que hoy sitúan a España como el principal bastión europeo para estas especies.

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