Una cacería extrema en el Ártico, un animal que parece detenido en el tiempo y una lección difícil de olvidar. En este vídeo, Pedro Ampuero viaja hasta Groenlandia para enfrentarse a uno de los retos más singulares de la caza con arco: el rececho del buey almizclero (Ovibos moschatus), una especie adaptada como pocas a los inviernos más duros del planeta.
Caza con arco en Groenlandia tras un gigante de la Edad de Hielo
La aventura comienza en Kangerlussuaq, una pequeña localidad rodeada de tundra, hielo y silencio. Desde el primer momento, el frío marca el ritmo del viaje. Las temperaturas caen hasta los 30 grados bajo cero, y cada movimiento se vuelve más lento, más torpe y más exigente. Pedro prueba su equipo, ajusta el arco y explica por qué ha elegido un disparador de muñeca para poder manejar mejor el arma entre guantes, chaquetas y capas de abrigo.
El objetivo es cazar un buey almizclero con arco, pero pronto queda claro que nada será fácil. Aunque muchos imaginan a este animal como una especie de vacuno salvaje, Pedro recuerda que está más emparentado con los caprinos que con los toros o bisontes. Su aspecto compacto, su denso pelaje y su resistencia al frío lo convierten en uno de los grandes supervivientes del Ártico.
Durante los primeros días, el equipo recorre decenas de kilómetros por una inmensidad blanca y vacía. Ven algunos animales, pero siempre demasiado lejos o en condiciones imposibles para un lance ético con arco. La caza del buey almizclero en Groenlandia muestra aquí su verdadera dificultad: distancias enormes, terreno abierto, viento, frío y animales mucho más desconfiados de lo que cabría esperar.
La vida local, la carne y una forma distinta de entender la caza
Uno de los momentos más interesantes del vídeo llega cuando Pedro acompaña a cazadores locales en una jornada destinada a obtener carne. Allí la caza no se presenta como trofeo ni como desafío deportivo, sino como parte de una forma de vida. Los groenlandeses cazan para llenar sus despensas, aprovechar la piel, la lana y cada parte posible del animal.
Esa experiencia introduce una mirada más amplia y honesta sobre la caza de subsistencia en Groenlandia. Para un cazador acostumbrado a buscar dificultad, lance y selección, presenciar una jornada de aprovechamiento directo puede resultar impactante. Sin embargo, el vídeo lo aborda con respeto: en un territorio tan duro, la relación entre las personas, los perros de trabajo, la carne y el entorno sigue teniendo un sentido práctico y profundo.
La parte final concentra la mayor tensión. Tras varios intentos fallidos de aproximación, Pedro consigue entrar a un grupo de machos. Pero en el momento decisivo descubre un problema en el visor del arco. Aun así continúa el lance, dispara y comete un error que le pesa de inmediato. El animal queda herido y la prioridad pasa a ser una sola: cerrar la situación cuanto antes.
El remate llega después de una nueva aproximación, con la manada agrupada y el cazador visiblemente afectado. Pedro no esconde su malestar ni intenta maquillar lo sucedido. Al contrario, convierte el desenlace en una reflexión sobre la responsabilidad, la preparación y los límites del cazador.
Este vídeo de caza con arco en Groenlandia no solo muestra el lance sobre un buey almizclero. También habla del frío, del respeto al animal, de la cultura local y de esos errores que ningún cazador quiere vivir, pero de los que todos deberían aprender. Una historia dura, honesta y profundamente cinegética, marcada por la belleza salvaje del Ártico y por la obligación moral de hacer siempre las cosas mejor.

