Cazaflix estrena un nuevo capítulo de Territorio Cazaflix grabado durante la Aimpoint Media Hunt 2025, una experiencia en los bosques del sur de Suecia en la que las batidas de jabalíes, gamos y ciervos se convierten en una auténtica lección de precisión, disciplina y respeto por la caza.
El invierno sueco no concede demasiadas treguas. Los días son cortos, el frío se mete en los huesos y los grandes bosques parecen multiplicarse hasta perderse en el horizonte. Ese es el escenario del nuevo estreno de Cazaflix, un capítulo de Territorio Cazaflix que lleva al espectador hasta Suecia para vivir desde dentro la Aimpoint Media Hunt 2025, el tradicional encuentro organizado por el fabricante sueco con periodistas especializados de diferentes países europeos.
Pero este viaje va mucho más allá de una sucesión de lances. Durante varios días, tecnología, entrenamiento y caza se dan la mano para mostrar una forma diferente de entender las batidas: metódica, exigente y sometida a unas estrictas normas en las que identificar correctamente cada animal resulta imprescindible antes de pensar siquiera en apretar el gatillo.
Del campo de tiro al bosque sueco
La aventura comienza en Malmö, donde los participantes conocen de cerca el trabajo desarrollado por Aimpoint y uno de sus últimos lanzamientos: el Aimpoint COA R, un punto rojo ultracompacto de apenas 48 gramos concebido para situaciones dinámicas de caza en las que la rapidez de adquisición del objetivo resulta fundamental.
Antes de salir al monte llega el entrenamiento. Un shooting cinema permite practicar disparos sobre animales en movimiento y enfrentarse a situaciones muy similares a las que posteriormente aparecerán durante las batidas. Un ejercicio especialmente importante teniendo en cuenta el equipo elegido para las jornadas de caza: un Sako 90 Peak en calibre 6,5 Creedmoor, munición RWS, silenciador y el nuevo COA R.
Sobre el papel no es la combinación que muchos cazadores imaginarían para una batida tradicional. Precisamente ahí aparece uno de los grandes retos del viaje: sustituir la contundencia de calibres habitualmente asociados a esta modalidad por la precisión, la correcta colocación del disparo y una lectura extremadamente rápida de cada lance.
Cuando no disparar también forma parte de la caza
Las primeras batidas dejan pronto una de las grandes enseñanzas del capítulo. Los animales aparecen, pero no siempre se puede disparar. Gamos, ciervas y varios jabalíes cruzan por los puestos durante la primera jornada, aunque las estrictas normas de aprovechamiento obligan a valorar cada pieza en apenas unos segundos.
Dos cochinas superan el peso autorizado. Más tarde aparece una llamativa jabalina manchada de blanco y negro que vuelve a plantear la misma duda. La valoración termina siendo idéntica: demasiado grande. El rifle permanece en silencio.
Así concluye el primer día, después de tres batidas y sin haber realizado un solo disparo. Una circunstancia que, lejos de restar interés a la experiencia, muestra una de las caras más interesantes de la caza sueca: la necesidad de mantener la cabeza fría incluso cuando el animal está delante.
Ciervos y gamos cambian la jornada
El segundo día comienza en un nuevo cazadero y el panorama cambia por completo. Desde uno de los primeros puestos aparece una impresionante concentración de más de un centenar de gamos que, sin embargo, no termina de colocarse en una posición adecuada.
Poco después llegan tres ciervas. Esta vez sí existe una oportunidad clara. Tras seleccionar correctamente el animal y esperar el momento adecuado, el disparo pone fin a la espera y permite cobrar la primera pieza del viaje.
La siguiente batida vuelve a exigir rapidez y precisión. Un grupo de nueve gamos se aproxima al puesto y obliga a identificar en pocos segundos cuál de ellos puede cazarse. Una nueva selección correcta permite completar otro lance y confirma que el entrenamiento de las jornadas anteriores tenía una aplicación muy real cuando los animales comenzaban a moverse entre el bosque.
Seis jabalíes al caer la noche
El último puesto del viaje acaba convirtiéndose en uno de esos escenarios difíciles de olvidar. Se trata de un pequeño apostadero cubierto de musgo, escondido entre una espesura marcada por las señales de los jabalíes. Allí, mientras las últimas horas de luz desaparecen, la jornada adquiere un carácter completamente distinto.
Hasta seis jabalíes aparecen alrededor del puesto cuando la oscuridad comienza a adueñarse del bosque. Entre ellos parece moverse un macho de buen tamaño. El rifle está preparado y la oportunidad parece cercana, pero la visibilidad ya no permite tener la seguridad necesaria para realizar el disparo. El gatillo vuelve a quedarse sin apretar.
Es precisamente esa escena la que resume buena parte de lo vivido durante la Aimpoint Media Hunt. Suecia demuestra que una batida puede ser fría, metódica y extremadamente exigente sin perder emoción. También que la tecnología no sustituye al cazador ni decide por él. El punto rojo puede ayudar a encontrar el objetivo más rápido y el equipo puede ofrecer toda la precisión necesaria, pero la decisión final continúa dependiendo de quien está detrás del rifle.
El nuevo capítulo de Territorio Cazaflix, “Cazando jabalíes, gamos y ciervos con Aimpoint | Batidas en Suecia”, ya está disponible en Cazaflix, con las imágenes de un viaje en el que los animales cobrados son solo una parte de la historia. Porque entre los bosques suecos, las oportunidades dejadas pasar terminan enseñando tanto como los disparos realizados.

