La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció el 10 de septiembre la creación de la Escuela Madrileña de Caza durante el Debate del Estado de la Región. El proyecto nace para promover la formación cinegética, favorecer el relevo generacional y reforzar la mejora del hábitat. Es un anuncio institucional: la Escuela no está aún operativa. La Comunidad compromete 80.000 euros en los próximos dos años y prevé ubicarla en terrenos de titularidad autonómica.
Según el avance oficial, la oferta arrancará con cursos de habilitación que combinen teoría y práctica real, y un programa de Mentoring Cinegético en el que expertos acompañarán a los jóvenes sobre el terreno. Las instalaciones incluirán áreas para adiestramiento de perros, práctica de cetrería y tiro con arco. Además, estarán preparadas para acoger competiciones oficiales de la Federación Madrileña de Caza: caza menor con perro, «al diente», cetrería, recorridos con arco y field target con aire comprimido.
El plan incorpora una vertiente ambiental: un centro de observación de aves y un aula práctica de naturaleza, junto a programas de monitorización de poblaciones y actuaciones de mejora de hábitat. Para el cazador y el titular de coto esto se traduce en formación reglada, tutorización de los nuevos y una base técnica que conecta práctica cinegética y conservación, con la Administración como impulsora y la federación madrileña como referente deportivo.
Qué ofrecerá la Escuela y a quién va dirigida
La Escuela nace con objetivos claros de utilidad para el campo madrileño: capacitar a jóvenes que se inician y actualizar conocimientos de quienes ya están en sociedades locales. Los cursos de habilitación, según la Comunidad de Madrid, proporcionarán las nociones imprescindibles para salir al monte con seguridad y criterio, siempre con práctica supervisada. El Mentoring Cinegético añadirá el acompañamiento de expertos en jornadas reales, un paso clave para consolidar hábitos responsables desde el primer día.
Las zonas de adiestramiento de perros y la cetrería tendrán protagonismo en las instalaciones, igual que el tiro con arco. Traducido al campo, se podrá entrenar en condiciones controladas lo que luego cuenta en los acotados: obediencia, cobro, rastreo o manejo del ave de presa, además de técnica de arco. La preparación para competiciones oficiales —caza menor con perro, «al diente», cetrería, recorridos con arco y field target— servirá también como banco de pruebas para el aprendizaje.
El bloque ambiental pretende unir formación cinegética y biodiversidad. Monitorizar poblaciones y planificar mejoras de hábitat ayuda a ajustar esfuerzos, medir resultados y orientar la gestión de cada coto. La Comunidad de Madrid encuadra la Escuela dentro de ese enfoque: enseñar a cazar bien implica entender cómo responden las especies, qué actuaciones favorecen al conejo o la perdiz y cómo se coordinan guardería, titulares y alumnos para que el campo lo note de verdad.
Dónde, plazos y cómo inscribirse: lo que sabemos
Por ahora, la Administración autonómica solo ha avanzado que la Escuela se ubicará en suelo de titularidad de la Comunidad de Madrid. No hay municipio, finca ni dirección confirmados, y no procede dar por hecha ninguna localización hasta que se publique. El anuncio institucional fija el marco general, pero la concreción territorial llegará en los próximos pasos administrativos que la propia Comunidad comunique oficialmente.
Tampoco están publicados el listado exacto de cursos, su duración, los requisitos de acceso, las modalidades de inscripción —si serán presenciales, online o mixtas—, los plazos ni posibles tasas. Cuando la información esté disponible, deberá difundirse por los canales oficiales de la Comunidad de Madrid. Hasta entonces, el proyecto debe entenderse como una creación prevista en fase de despliegue, no como un centro ya abierto al público.
El presupuesto comprometido asciende a 80.000 euros repartidos en los dos próximos años, según la nota oficial autonómica. En paralelo, el Gobierno regional prevé impulsar el CRAS Félix Rodríguez de la Fuente con un programa de investigación junto a la Facultad de Veterinaria de la UCM y una dotación adicional de 100.000 euros en 2027 y 2028. Son inversiones modestas, pero orientadas a reforzar formación, ciencia aplicada y conservación.
Por qué importa para el cazador madrileño
El relevo generacional no se arregla solo con licencias; hace falta enseñar oficio. Una Escuela con mentores y práctica real puede reducir accidentes, mejorar la ética en el monte y atraer a jóvenes que hoy no encuentran puerta de entrada. Para sociedades locales y titulares de cotos, significa disponer de un flujo de nuevos socios con formación homogénea y capaz de integrarse en el día a día de la gestión.
Además, la propia Comunidad de Madrid subraya la colaboración sostenida con la Federación Madrileña de Caza. Esa sintonía puede facilitar calendarios formativos asociados a la competición y a la mejora técnica de perros y cetreros, algo que ya hemos visto crecer en iniciativas divulgativas como la cetrería en un colegio madrileño, donde la afición entra por la puerta grande cuando se explica bien y con rigor.
En el panorama nacional se han ensayado fórmulas para atraer cantera mediante formación y jornadas específicas. Un ejemplo cercano es la apuesta andaluza por jornadas de caza gratuitas para jóvenes y mujeres. Madrid opta ahora por un campus estable con vocación formativa y ambiental. Si la ejecución acompaña, el sector ganará en profesionalidad, seguridad y comprensión pública de lo que aporta la caza a la biodiversidad.
El detalle oficial disponible puede consultarse en la nota de la Comunidad de Madrid. Cuando se publiquen la ubicación concreta, los plazos de inscripción y el catálogo de cursos, los cazadores interesados podrán planificar su acceso a una formación reglada que conecte aula, campo y coto con una misma dirección.

