La gestión del jabalí en Cataluña entra en una nueva fase. La Administración autonómica ha decidido adelantar el inicio de la temporada de caza al mes de junio y prolongarla hasta marzo, en una medida que busca incrementar la presión cinegética sobre una población en constante crecimiento y que genera problemas cada vez más evidentes en el medio rural.
La decisión llega tras su paso por el Consell de Caça de Catalunya y en un momento especialmente sensible por la amenaza sanitaria que representa la peste porcina africana. La expansión de esta enfermedad ha obligado a replantear estrategias y a adoptar medidas más contundentes para limitar el riesgo de contagio en explotaciones ganaderas.
Un modelo de gestión más continuo y flexible
Con este cambio, la Generalitat rompe con el esquema tradicional de vedas y apuesta por un modelo de gestión más continuo y adaptable a la realidad de cada territorio. El nuevo calendario reduce al mínimo los periodos sin actividad ordinaria, permitiendo ajustar la presión de caza en función de la evolución de la especie.
Durante los meses de abril y mayo, la actividad seguirá siendo posible bajo modalidades concretas. Se permitirá el rececho en horario diurno y las esperas en las últimas horas del día y durante la noche. Este planteamiento responde a una evidencia asumida por el sector: el problema del jabalí ya no es estacional, sino estructural.
La creciente presencia de la especie en zonas agrícolas y periurbanas, donde provoca daños recurrentes, ha sido determinante para impulsar este cambio. Además, desde la Federación Catalana de Caza ya se apunta a que el calendario podría ampliarse aún más en el futuro, con un inicio en abril que supondría una actividad prácticamente ininterrumpida.
La presión sanitaria acelera las decisiones
El trasfondo de esta medida es claro: reducir la densidad de jabalíes hasta niveles más cercanos a los registrados en 2010. En aquel momento, las estimaciones situaban la población entre 2,5 y 4 ejemplares por kilómetro cuadrado, cifras que hoy han sido ampliamente superadas en muchas comarcas.
La expansión de la peste porcina africana ha sido el detonante definitivo. El jabalí actúa como vector de propagación del virus, lo que ha llevado a las autoridades a plantear incluso estrategias de vaciado sanitario en determinadas áreas de riesgo.
En este sentido, el conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, ha defendido recientemente que «el objetivo continúa siendo la contención de la PPA mediante procesos de vaciado sanitario en zonas de alto y bajo riesgo».
El adelanto de la temporada se suma a otras actuaciones ya en marcha, como el refuerzo de vallados, el control de movimientos de animales y la mejora de las condiciones de bioseguridad en las explotaciones porcinas.
Una línea que el sector ya había anticipado
La medida confirma lo que ya había avanzado el propio sector cinegético en las últimas semanas. Según publicó Jara y Sedal a comienzos de abril, la Administración catalana estudiaba ampliar el periodo hábil e incluso contemplaba incentivos económicos para aumentar el número de capturas.
Entre esas posibilidades se encuentra la subvención de cartuchos, una herramienta que sigue sobre la mesa y que podría reforzar la eficacia del control poblacional.
La Generalitat reconoce que necesita incrementar las capturas para frenar tanto el crecimiento de la especie como los riesgos asociados. Con esta decisión, Cataluña avanza hacia un modelo de gestión intensiva en el que la caza se consolida como una herramienta clave para equilibrar el territorio y proteger la actividad agrícola y ganadera.

